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Los hijos adoptivos de Angelina Jolie y Brad Pitt han nacido en Camboya, Etiopía y Vietnam; este año se difundió que la actriz intentaba la adopción de otro niño, de Siria. La familia numerosa de los Jolie-Pitt, que integran también tres hijos biológicos, da la impresión de que en los Estados Unidos ser padres adoptivos de menores nacidos fuera del país no es demasiado complicado. Sin embargo, nada más lejos de esa apariencia.

El Departamento de Estado informó al Congreso que las adopciones de niños extranjeros en los Estados Unidos han descendido a toda velocidad desde el pico de 22.884 en 2004 hasta el 2014, cuando sólo se concretaron 6.441. Para encontrar cifras tan bajas hay que remontarse a 1982, un año con 5.749 adopciones de menores de otras naciones.

"No me sorprende", dijo a Infobae la escritora Tina Traster, quien se ocupa de temas de adopción y escribió Rescuing Julia Twice (Rescatando a Julia dos veces), un libro sobre la adopción de su hija Julia Sophie Tannenbaum en Siberia y las dificultades y desafíos de brindar una familia a un niño que ha pasado por la experiencia del orfanato. "Me entristece, pero no me sorprende. Es una tormenta perfecta: una confluencia de muchas cosas."

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Enumeró: "Hay un escrutinio mayor luego de finalizado el trámite. Hay más información y hay más exposición del tema. Muchos países se han cerrado a la adopción internacional, o reevaluan sus prácticas, o limitan las adopciones a niños mayores de cinco años o con necesidades especiales. Hay una contracción porque mucha gente hace preguntas y más países controlan."

Para Susan Soon-Keum Cox, vicepresidente de Políticas Públicas y Relaciones Exteriores de Holt International, la agencia más antigua –se fundó en 1956­– y más grande del mundo, "la razón para la baja de los números es muy complicada; en realidad no es una razón en particular sino varias."

Cuando las adopciones internacionales tocaron su techo, explicó, niños de Europa del Este, Rusia, China y Guatemala encontraban hogares en los Estados Unidos. "Esos países, que eran responsables de la mayor cantidad de niños extranjeros adoptados, hoy ni siquiera los dan en adopción."

Además, en el pasado se tardaba más en adoptar un niño en los Estados Unidos que en el exterior: "Para mucha gente la adopción internacional era atractiva porque era más rápida. Eso ha cambiado: ahora se tarda más en adoptar en el extranjero que localmente. Esa es otra razón para la baja: muchas familias no quieren esperar tres o cuatro años en el proceso."

"Para mucha gente la adopción internacional era atractiva porque era más rápida. Eso ha cambiado"

Por otra parte, señaló, "la adopción internacional es costosa, queda más allá de las posibilidades de muchas familias".

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En opinión de Traster, es deseable una reestructuración del proceso: "Espero que se reevalúen las prácticas y la adopción internacional se abra otra vez, y vuelva a ser prolífica, pero con más educación y colaboración. Porque en el fondo, si uno ha ido a un orfanato en Siberia, o un orfanato en cualquier otro lugar, y ha visto niños sin madre, padre u otro familiar, ha conocido la visión más desgarradora del mundo."

Cambian las tendencias y las políticas

China sigue siendo el país del cual proviene la mayor cantidad de menores adoptados en los Estados Unidos, pero también en ese caso la cantidad ha disminuido: 2.040 niños, o 10 por ciento menos que en 2013, y casi la cuarta parte de los 7.903 de 2005. Si antes el límite de un hijo por pareja había llenado los orfanatos chinos de bebas y niñas, hoy la expansión económica ha cambiado el panorama.

Cox lo explicó a Infobae: "Si se mira a China como nación y sociedad, hoy es mucho más próspera. Y con la política de un hijo biológico por pareja ahora están en condiciones de adoptar para tener un segundo hijo."

De Etiopía, el segundo país de origen de los niños adoptados en los Estados Unidos, llegaron 716 menores en 2014, menos de la mitad que dos años antes, cuando la cifra alcanzó los 1.568. "Es otro país que recientemente redujo sus números, y de un modo dramático", siguió la funcionaria de Holt. "Si se determina que hay casos con problemas o sin ética, con frecuencia la consecuencia es que los países miren en detalle la adopción en general y reevalúen los criterios." Etiopía, además, ha cambiado su política para estimular la adopción de sus niños en su mismo país.

China sigue siendo el país del cual proviene la mayor cantidad de menores adoptados en los Estados Unidos

"Importa comprender que un país extranjero no es la mejor opción para un niño", enfatizó Cox. "Una de las prioridades en las que Holt cree con fuerza es que la adopción consiste en encontrar familias para los niños, no niños para las familias. Si hay alguna forma posible de que un niño se quede con su familia de origen o con una familia en su país de origen, esa es siempre la prioridad. Pero la realidad es que para muchos, muchos niños eso es imposible. Por eso las adopciones internacionales son una buena salida. Pero no es la única respuesta, ni debería ser la primera."

A veces el propio país no resulta el ámbito ideal tampoco: Corea del Sur ha intentado favorecer la reubicación de sus niños con familias en su territorio, pero sin resultados buenos. Así los niños coreanos adoptados en los Estados Unidos son menos que hace diez años, pero muy pocos encuentran familias en su país. "Aunque los números de adopciones internacionales han descendido enormemente en Corea, los de adopciones locales no han aumentado de manera acorde", observó Cox. "Muchos niños nacen y van a orfanatos, y se quedan hasta la edad de salir."

De Rusia, sin amor

Rusia, que había sido el tercer país de origen de los niños adoptados por estadounidenses en 2012, impuso una ley que prohíbe el proceso, de modo tal que en 2014 sólo dos niños encontraron familias adoptivas en los Estados Unidos.

El 8 de julio de 2008 Chase Harrison murió por deshidratación dentro del vehículo de su padre. El hombre debía llevarlo a la guardería de camino a su trabajo pero olvidó hacerlo y dejó al niño de 21 meses atado con el cinturón de seguridad en la sillita trasera, durante nueve horas, en el estacionamiento de su oficina. Luego de que la justicia dejara libre al padre por haber considerado que el hecho fue accidental, en diciembre de 2012 el Parlamento ruso votó la Ley de Dima Yakovlev (nombre de origen del bebé) que, entre otras cosas, prohíbe que los estadounidenses adopten niños rusos.

La normativa se considera una respuesta a la Ley Magnitsky, que los Estados Unidos aprobaron también en diciembre de 2012. Prohíbe que ciertos oficiales rusos acusados de violaciones a los derechos humanos ingresen al país o tengan bienes. El nombre recuerda al opositor político Sergei Magnitsky, muerto en una prisión rusa en 2009 por falta de tratamiento de una pancreatitis.

"Desafortunadamente se hace un uso político de los niños, y lamento decir que Rusia es un ejemplo de eso", afirmó Cox.

La autora de Rescuing Julia Twice –entre otros libros– y el blog Julia and Me vaticinó: "No vamos a ver que Rusia se abra a las adopciones internacionales otra vez en al menos una generación, si acaso alguna vez."

Trish Maskew, titular de la División de Adopciones del Departamento de Estado, dijo que era difícil establecer si habrá un cambio en la tendencia a la baja. "Estamos tratando de identificar lugares con potencial, y trabajamos con las autoridades para ver si podemos mejorar el proceso", declaró. Entre esas naciones se cuentan Ucrania, de donde fueron adoptados 521 menores en 2014, contra 438 el año anterior; Haití (464, un aumento desde los 388 niños de 2013) y Corea del Sur (370, más del triple de los 138 adoptados un año antes).

Por qué algunos países ya no dan niños en adopción

Entre las razones se destacan que los Estados Unidos, tras firmar en 2008 la Convención de La Haya sobre Adopciones Internacionales, cancelaron las adopciones de distintos países como Vietnam, Camboya, Nepal y Guatemala (de donde llegaban unos 4.000 menores por año a sus familias adoptivas estadounidenses) por haber detectado corrupción, falsificación de documentos, venta de bebés y tráfico de menores en general. "En la medida en que se revisaban las condiciones de las adopciones, surgieron preocupaciones sobre cuestiones éticas", dijo Cox. "Las familias necesitan tener la seguridad de que la adopción de sus hijos ha pasado por el proceso correspondiente, que nada inadecuado sucedió en el camino."

También existen otras causas, agregó. "Rumania se cerró porque hubo un movimiento muy fuerte de la Unión Europea por el cual, si seguían permitiendo la adopción internacional, el país no sería admitidos dentro de la UE. Y era un país con muchas adopciones."

Como Etiopía, la República Democrática del Congo ha endurecido la revisión de los estadounidenses que quieren ser padres de niños de ese país. En este caso la novedad afectó también a aquellos que tenían aprobada la adopción, lo cual demora la unión de la familia.

En el caso de Guatemala se estima que, dada la cantidad de huérfanos que dejó la violencia política entre 1960 y 1996, hubo una gran cantidad de irregularidades en la documentación de los menores. Además hubo casos como el de Esther Sulamita, una beba de seis meses dada en adopción, que en realidad había sido robada a punta de pistola de la cuna donde la tenía su madre, Ana Escobar, en un comercio de zapatos.

Hace pocos meses los Estados Unidos autorizaron a dos agencias para que participen de un programa que reabra las adopciones en Vietnam, limitado a menores con necesidades especiales. Camboya también quiere volver a buscar familias estadounidenses para sus huérfanos, pero Washington no ha aprobado sus estándares.

"Creo que otra cosa que ha pasado es que las historias sobre reubicación y abusos han llevado a que otros países miren con mucho cuidado qué sucede con sus niños dados en adopción", sumó Cox otra razón al fenómeno. "Las adopciones de Rusia se cancelaron en respuesta a una posición que los Estados Unidos tomaron sobre la política en Rusia, y eso es muy triste para los niños; sin embargo, durante años Rusia permitió adopciones privadas, y muchas carecieron del apoyo o la preparación para las familias, con la consecuencia de que chicos adoptados en Rusia resultaron muertos por sus propios padres."

Por qué niños de otros países

En las dos décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, unos 50.000 niños extranjeros encontraron familias en los Estados Unidos. En la década de 1990, cuando China y Rusia permitieron las adopciones internacionales, las cifras crecieron de manera enorme.

Traster ofreció su perspectiva sobre el tema: "En los '90s y los tardíos '80s teníamos familias, en especial parejas profesionales, que se casaba más tarde o tenían hijos más tarde, y enfrentaban problemas de fertilidad. Se sabía que se podía ir a Corea del Sur, o a China o –como hicimos nosotros– a Rusia, y era un procedimiento garantizado: no existían los obstáculos que se enfrentaban con las adopciones locales."

¿Qué sucedía con las adopciones domésticas? Una pareja se promovía como una familia potencial para un bebé; se responsabilizaba por el cuidado prenatal y por el parto. "Y llegados a eses punto, luego de haber pagado miles de dólares y haber pasado por escrutinio y la toma de huellas digitales, la madre biológica podía cambiar su opinión, o el padre biológico podía aparecer de la nada. Al final no había garantía. Además la mayor parte de la gente quiere una adopción abierta: estar en contacto con la familia", explicó Traster.

En las dos décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, unos 50.000 niños extranjeros encontraron familias en los Estados Unidos

En cambio, en el extranjero las adopciones son cerradas y en demasiados casos los niños vienen sin historia. "Algunos padres eligen rastrear a la familia de origen de sus hijos, otros no: es una elección", agregó.

Pero eso está cambiando, advirtió Cox. "Es cierto que para mucha gente adoptar en el extranjero significaba que la madre biológica no sería una cuestión. Pero en este mundo global, en espacial con Internet y los exámenes de ADN, ya no se puede. Creo que es un desarrollo muy positivo." Además, en muchos países comienzan a inclinarse por una adopción abierta, aunque quizá no tan abierta como en los Estados Unidos. "Pero sobre todo nadie debería adoptar y evitar la idea de una familia biológica", opinó la funcionaria de Holt: "En la realidad, los niños nacen y tienen una familia biológica antes de tener una familia adoptiva. Adoptar en otro país y pensar que no se sabrá nada de la familia de origen no debería ser ya una posibilidad para nadie."

Traster habló de su propia experiencia y de la de los demás padres adoptivos de niños extranjeros: "El trámite es muy caro y la mayor parte de las familias han tenido que visitar el país de origen de sus hijos al menos dos veces, y en ocasiones tres. Pero pasara lo que pasase, el final era feliz." En parte, advirtió, porque "muchos países vieron también que era una industria redituable: suena frío pero es así". Rusia, dio como ejemplo, "sin dudas sacó mucho rédito de adoptar 20.000 niños por año."

El lado oscuro de la adopción internacional

Una familia quiere adoptar a un niño. Tramitan la responsabilidad de dar una familia a un huérfano. El nuevo integrante llega al hogar. Final feliz.

Desafortunadamente, en la vida real las cosas no se dan de ese modo.

"El lado negativo de la adopción no se conocía", explicó Traster. "Durante los últimos diez o quince años algunos periodistas, como yo misma, hemos escrito sobre eso. Hoy existe más información –como creo que expone mi libro– sobre el daño que cargan los niños que comenzaron su vida en una institución."

Muchos padres potenciales no sabían a qué se comprometían, y de pronto enfrentaban situaciones que superaban sus capacidades. "Creo que con toda la información que hoy se dispone, mucha gente lo piensa dos veces, son honestos con sí mismos y admiten que no pueden atravesar las experiencias que otros han atravesado", estimó la madre de Julia y autora de Rescuing Julia Twice, que cuenta exactamente esas dificultades. En su caso es una historia de resiliencia y aceptación, una historia feliz. Pero hay otras.

"Muchas familias adoptivas de niños de otros países no encuentran apoyo en el sistema social ­–porque los niños no han sido adoptados en el país– o en las agencias de adopción para enfrentar las obstáculos post-adopción", dijo. "Miles y miles de personas me han contactado por mi libro con sus historias trágicas, gente que realmente no ha podido ser padre o madre de sus hijos, y están solos. ¿Qué hay para estos padres? Nada, en particular en el nivel federal."

­–¿De qué problemas se trata?

­–Llega un punto en el que no se puede tener al propio hijo en la casa porque matan animales, hieren a sus hermanos, o hay que encerrarlos en su cuarto durante la noche porque tienen tendencias sociópatas. Esta es la vida que muchas familias viven, y se está conociendo. Mucha gente en la comunidad de la adopción no les gusta esto, pero es la verdad. Hay que reevaluar muchas cosas para que estas familias no queden devastadas porque no cuentan con otros recursos que los propios.

O para que no recurran a una salida mala para todas las partes: la reubicación, o re-adopción, de niños (se cuentan en los centenares) cuyos padres no lograron establecer un vínculo. Sin control estatal de ese proceso –en un caso particularmente trágico, una mujer puso a su hijo de siete años en un vuelo a Moscú, con un cartel que decía que ya no podía tenerlo­–, los niños quedan expuestos a situaciones de abuso. Las estadísticas oficiales indican que, entre los riesgos principales, los niños sufren falta de cuidado y abusos físicos, sexuales y emocionales.

La transferencia de un menor sin intervención judicial, solamente con la firma de un documento ante un notario, ha generado un submundo en Internet desde el cual se reubica a un niño por semana, según una investigación de la agencia Reuters.