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Las personas entrevistadas para esta nota llegaron en diferentes momentos a la redacción de Infobae, pero siempre supieron que la contracara a su historia iba a formar parte del texto que se iba publicar. Todos recibieron las mismas preguntas, y aquí sus respuestas.

"Creo en el perdón, pero con condiciones"

Carlos Pisoni es hijo de Rolando Pisoni e Irene Bellocchio, militantes de la Juventud Universitaria Peronista y la Juventud Trabajadora Peronista, secuestrados y desaparecidos en agosto de 1977. Actualmente, es miembro de H.I.J.O.S. y Subsecretario de Promoción de Derechos Humanos de la Nación.


Al principio cuesta mucho, porque vos no sos igual a los otros. Vos sos una persona que al no tener padres, vive historias distintas a los otros pares del colegio, los amigos. Entonces, muchas veces tuvimos que ocultarnos para no empezar de cero a contar qué había pasado, muchas veces, por vergüenza. Todo eso cambia cuando uno se encuentra con personas a las que les pasó lo mismo. Ahí empezamos a entender y reconstruir nuestra identidad y a vivir con ella todo el tiempo, y a hacernos cargo de que éramos hijos y a decirlo con orgullo. A todos los que estamos en H.I.J.O.S. nos cambió la vida.


- ¿Qué significa para vos el 24 de marzo?
Es una fecha nefasta para los argentinos, de mucho dolor y tragedia, uno de los genocidios más grandes de nuestro país. Una fecha donde no solamente las fuerzas militares estuvieron implicadas, sino que fue también ideado y digitado por corporaciones económicas, mediáticas, que fueron las beneficiadas por el plan económico que se instaló y que siguió después de la dictadura. Una fecha que cambió a partir de los últimos años en el sentido de que nosotros íbamos a la plaza a exigirle al Estado muchas de las cosas que consideramos que tenía que hacer, y en la medida en que el Estado empieza a dar respuesta -con la nulidad de las leyes de punto final, Obediencia Debida, recuperación de centros clandestinos de detención- se empezó a hacer un lugar de festejo de las victorias. Estamos felices de este momento histórico que creímos que nunca íbamos a vivir.

- ¿Creés en el perdón?

Creo en el perdón, pero con condiciones. En lo que respecta a mi historia, me tocó declarar en los juicios de lesa humanidad, yo fui querellante, y la verdad es cuando estuve sentado frente a aquellos que asesinaron a mis viejos, les pedí que me digan dónde están los cuerpos, y ellos nunca me lo dijeron. Nunca lo dicen. Es muy difícil perdonar a alguien que no te dice la verdad, que tampoco pidió perdón, y es difícil perdonar a alguien que hizo tantas atrocidades.

- ¿Pensás que algún día ustedes y los otros hijos podrán cerrar las heridas?

Yo creo que los hijos no somos responsables de lo que hacen nuestros padres, nosotros somos hijos. Después, está en cada hijo tomar lo que hace un padre o una madre o no. Yo lo tomé, y mi vida gira en torno a eso, de alguna manera me abrieron una puerta. Yo con hijos de militares que defienden el golpe de Estado no tengo nada que discutir o charlar. Me gustaría encontrarme con un hijo que repudie a su padre por haber torturado, violado una mujer o haber robado un bebé. Me ha pasado, incluso nos han pedido perdón, pero no lo aceptamos, porque él tampoco tiene la culpa por lo que hizo su padre. Con algunos nos sentaríamos, con otros, no lo veo necesario.


"Estamos en esta historia de rebote"


Aníbal Guevara es músico, tiene 31 años y tiene una hija de tres meses. Es integrante de la agrupación Hijos y nietos de presos políticos. Su padre, un ex militar retirado del Ejército, hace 9 años está preso en el marco de las causas de lesa humanidad.

Hijos

- ¿Cómo es ser protagonista de una historia de la cual no elegiste serlo?
No me considero un protagonista, nosotros estamos en esta historia de rebote, pero porque una generación no logró saldar sus deudas, curar sus enemistades y sus dolores, a tal punto que prolongaron ese dolor en el tiempo, más de cuarenta años, y hoy se repite en alguna parte.

- ¿Qué significa para vos el 24 de marzo?
Es para todos una fecha muy dolorosa, es un símbolo, todo lo que llevó a esa fecha empezó antes y siguió después, entonces es una fecha conmemorativa. Se suele hablar de una manera muy hiriente, a veces por desconocimiento, contra gente que no tomó decisiones en aquel momento, que no forjó el destino del país y simplemente estuvo en un lugar y en un momento, siendo muy jóvenes, que hoy están pagando los platos de una sociedad argentina que nunca se hizo cargo. Cuando plantearon la teoría de los dos demonios en los ochenta se lavaron las manos de toda responsabilidad. Yo siempre digo que tan responsable como mi padre son los guerrilleros que asumieron las armas, o la gente que iba a cantar "Rucci traidor, saludos a Vandor" en un acto de Montoneros o que después vitoreaba a Videla en el Mundial 78. Mi padre tenía 23 años en 1976; hoy tiene cadena perpetua, más pena que los generales de la Junta Militar. Va a cumplir 9 años preso; está pagando una deuda -y nuestra familia con él- que no le es propia.

-¿Creés en el perdón?

Por supuesto que creo en el perdón. Se está trabajando mucho en esa línea, creo en un perdón muy profundo. Héctor Leis ha escrito sobre el tema, es muy importante el testimonio que han dejado junto con Graciela Fernández Meijide, que si bien no están de acuerdo, lo que dejan en el "diálogo" es muy importante. Desde nuestro lugar estamos tratando de construir puentes entre nosotros, los hijos, que nos permitan trabajar en la construcción y no en la destrucción.

- ¿Pensas que algún día ustedes y los otros hijos podrán cerrar las heridas?

Creo que mi generación, ya que nuestros padres no lograron hacerlo, tiene la obligación para no trasladárselo a nuestros hijos.