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Alkhani había sido capturado junto a su novia por los yihadistas en agosto de 2013, en Siria, pero dos meses después fue dejado en libertad, aunque Mueller permaneció en manos de sus captores.

Corriendo un gran riesgo personal, Alkhani volvió a su país de origen para intentar rescatar a su novia. Él suponía, tal vez ingenuamente, que todo lo que Kayla tenía que hacer era confirmar su historia de que eran marido y mujer frente al "juez" de ISIS que estaba frente a ellos.

Esto es lo que habían acordado para su protección en caso de que algo saliera mal cuando cruzaron la frontera con Siria. "Ellos no dañarán a la esposa de un hombre musulmán", le aseguró él en su momento.

Recordando lo que sucedió mientras él estaba en la celda, Omar dijo: "El juez dijo que ella negó ser mi mujer, pero cuando yo le pregunté por qué había dicho esto ella se puso a llorar y sólo pudo decir: 'No sé'''.

En ese momento el "juez" de la organización terrorista le prometió a Kayla, quien tenía 26 años, que Omar no se vería perjudicado si ella le contaba la verdad. Una oferta a la que ella respondió: "No, no es mi marido. Él es mi novio".

Con esa confesión, el destino de Kayla quedó sellado para siempre. Y tras esto, rápidamente Omar fue llevado por hombres enmascarados y puesto en una celda individual.

Durante los cinco meses posteriores a su liberación, varios rehenes occidentales, incluyendo a los británicos David Haines, de 44 años, y Alan Henning, de 47, se convirtieron en víctimas del verdugo británico conocido como el "yihadista John", cuya voz Omar recuerda haber oído cada mañana interrogando a prisioneros occidentales.

"Porque soy sirio y no un espía, y ella era mi esposa, tendrían que haberla dejado en libertad. Yo fui a buscar a Kayla para llevarla de nuevo conmigo, pero ésa fue la última vez que la vi", le contó Alkhani, de 33 años, al periódico británico Daily Mail.

Mueller, una activista en la ayuda humanitaria que también había trabajado en la India junto a niños huérfanos, había conseguido un trabajo con una organización de caridad turca para ayudar a los refugiados sirios en el extremo oriental de Turquía, cerca de la frontera con Siria.

"Tantas historias salían de Alepo en aquel momento: las personas que no tienen suficiente para comer, sin agua potable, las enfermedades y los bombardeos por parte del régimen", dijo Alkhani. "Ella me dijo que tenía que verlo para escribir sobre lo que pasaba en su blog, para que la ayuda pudiera llegar".

Por este motivo la pareja decidió viajar a la ciudad siria de Alepo en

agosto de 2013,

pero cuando iban a bordo de un

taxi

fueron secuestrado por un grupo del ISIS, que tuvo a Alkhani prisionero dos meses hasta su liberación, porque lo consideraba un sirio de

poco valor.

Aunque Mueller fue mantenida cautiva hasta su asesinato la semana pasada, a pesar que le contó la verdad sobre su estado sentimental al "juez" del ISIS que la condenó a muerte.