AFP 163
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"Vamos a iniciar las negociaciones para la posible instalación de una papelera en una zona deprimida del país", afirmó el presidente uruguayo José Mujica a la prensa poco antes de partir hacia Finlandia.

El objetivo de Uruguay es interesar a la empresa UPM para que instale una segunda planta de celulosa en el norte del país, en un sitio próximo a la frontera con Brasil, "donde vendría muy bien una inversión de este tipo para generar trabajo de calidad", según el mandatario.

La finlandesa UPM es propietaria de otra planta de celulosa que lleva su nombre en el departamento de Río Negro, a orillas del Río Uruguay, límite natural entre Uruguay y Argentina. Esta planta, con 1.800 millones de dólares, supuso en su momento la mayor inversión privada en el país.

La autorización de un aumento de producción a la planta de UPM hasta alcanzar 1,3 millones de toneladas anuales reavivó a mediados de año un conflicto bilateral entre los gobiernos uruguayo y argentino.

El gobierno de Cristina Kirchner, que se opone a la planta de UPM desde su construcción en 2005 por contaminar la frontera, amenazó con llevar nuevamente a Uruguay a la Corte Internacional de Justicia de La Haya para dirimir el enfrentamiento.

En 2010, esta corte ya determinó que la planta no contaminaba, pero que las autoridades uruguayas no habían informado debidamente a las argentinas sobre los detalles de la construcción y dispuso la creación de una comisión binacional para el control de la papelera y del medio ambiente en la zona.

Mujica adelantó, además, que buscará interesar a empresarios e inversionistas en una fábrica de tratamiento de madera ubicada en el departamento de Tacuarembó, en el norte de Uruguay, que está cerrada por temas económicos. Los finlandeses "tienen una de las arquitecturas de madera más desarrolladas del mundo, y vamos a hablar del tema de la fábrica", señaló.