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La empresa china CLTC confirmó este martes que la estación para observación del espacio lejano que construye en la provincia de Neuquén, con una inversión cercana a los 300 millones de dólares, estará en funcionamiento en 2016. Y anunció que a fin de año comenzará la construcción de las antenas.

Esta obra generó la reacción de diversos legisladores que advierten de la "pérdida de soberanía" que sufrirá la Argentina, porque -aseguran- entregará una parte de su territorio para que el gobierno chino haga y deshaga a su antojo, sin un control riguroso de las autoridades locales.

La estación para la observación del espacio lejano, ubicada en la localidad neuquina de Bajada del Agrio, tiene por objetivo "realizar tareas de monitoreo, control y bajada de datos en el marco del programa chino de misiones para la exploración de la Luna y el espacio", destacó el Ministerio de Planificación Federal.

Sin embargo, el senador de UNEN Fernando "Pino" Solanas señaló que "hay muchas preguntas y pocas respuestas sobre algo tan sensible como entregar cientos de hectáreas de una provincia limítrofe con otro Estado, a un tercer Estado por medio siglo para actividades en las que la Argentina se beneficiará de forma ínfima".

El beneficio mínimo al que se refiere el legislador opositor está en el apartado del acuerdo en el que se estipula que el país podrá acceder "a al menos un 10 por ciento del tiempo disponible para el desarrollo de sus proyectos de investigación con tecnología de avanzada", según la información oficial. "Son sólo 2 horas y 40 minutos por día de uso de la antena de los chinos", precisó Solanas.

Estacion Espacial China en Neuquén

La oposición a la instalación de la estación espacial fue reforzada por la queja del senador radical Juan Carlos Marino, quien agregó un argumento de peso: denunció que en el convenio queda en evidencia que "la Argentina perderá soberanía con China" debido a que "el personal estará bajo las leyes de ese país y el lugar que ocupe la estación en Neuquén quedará bajo control del gobierno chino".

Uno de los primeros en expresar su preocupación por la obra fue el diplomático y ex vicecanciller argentino Roberto García Moritan, quien escribió una columna para Infobae en la que señaló que la construcción de una estación de monitoreo en la Argentina tiene "cierta complejidad geoestratégica".

"Por las características técnicas de la antena de recepción y los instrumentos operativos, (el observatorio espacial) tendría otros eventuales alcances que le permitiría un uso dual, civil y militar", advirtió García Moritan.

"La estación, con antenas que permitirían una cobertura y visibilidad casi completa de la Tierra, sería a la vez un centro potencial de escaneo de comunicaciones, rastreo y detección de satélites, control de lanzamientos a escala global incluso, en caso de necesidad, de misiles, drones y otras actividades militares semejantes", fundamentó el diplomático. "Estas circunstancias, entre otras, pondrían a la Argentina en teoría en un complejo mapa de riesgos hipotéticos", remarcó.

El ex vicencanciller consideró que "no se trata de temas menores ya que la presencia de una estación estratégica de estas características, por sus efectos, hace a la defensa nacional e incluso a orientaciones de política exterior".

La oposición tiene dudas también sobre el carácter del personal chino respecto de su condición civil o militar, debido a que esto no fue especificado en el acuerdo. la inquietud se potencia porque aducen que están comprobados los lazos del CLTC con los organismos militares chinos, ya que depende específicamente del Departamento General de Armamento y de la Comisión Central Militar del Ejército Popular de Liberación de China.

Está previsto que el acuerdo sea analizado en la sesión de hoy en el Senado, aunque la intención del oficialismo es darle un tratamiento express en el marco de una jornada en la que todos los focos apuntarán a la discusión sobre el pago de deuda y la Ley de Abastecimiento.