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En la instantánea de la Argentina actual conviven el desencanto y la soberbia con la esperanza y el esfuerzo de miles de argentinos que todos los días construyen y crean un gran país.

Los aprendizajes colectivos acontecen y ocurren en sintonía con una sociedad alerta que sabe detectar las cosas buenas. Y, además, quiere inspirarse.

Y cuando algo se instala en el corazón de muchos tiene fuerza propia y se convierte en algo inexorable. Esta vez el aprendizaje vino desde un partido de fútbol: Argentina y Holanda disputando la semifinal del Mundial de Fútbol Brasil 2014. La fecha además tenía la carga épica de la celebración de los 198 años de la proclamación de la independencia argentina. Y en Brasil nace un nuevo ¿héroe? nacional para un colectivo de argentinos: Javier Mascherano.

Mascherano irrumpe con su actitud y comportamiento más allá de los atributos deportivos, como un ídolo de carne y hueso, joven y que logra con esfuerzo y sacrificio lo que todos deseamos hacer.

¿Qué representó Mascherano para los argentinos? ¿Por qué irrumpió con tanta fuerza en la redes sociales? ¿Representa lo que tenemos o aquello de lo que carecemos? ¿Por qué hoy todos admiramos a Mascherano?

Ya en el 2010 Diego Maradona cuando fue director técnico de la selección nacional en el Mundial de Sudáfrica se anticipaba. Y con una frase lo definió desde lo deportivo y en su dimensión humana vital para el funcionamiento de un grupo: "La Selección es Mascherano y 10 más".

¿Por qué caló tan hondo entre los argentinos la actitud y el comportamiento de Mascherano en el partido Argentina-Holanda?

El médico, psicoanalista y dramaturgo José Eduardo Abadi analiza el tema para Infobae: "Mascherano puso en juego en la cancha condiciones que fueron más allá de lo futbolístico y que en este momento son importantes para los argentinos. Y la sociedad argentina lo agradece porque hoy lamentablemente se caracteriza por la pobreza del sentido comunitario, la ausencia de la confianza recíproca, y la frustración y la violencia que genera el vivir aislados". La sociedad argentina hoy lamentablemente se caracteriza por la pobreza del sentido comunitario; la ausencia de la confianza recíproca; y la frustración que genera el vivir aislados..

"¿Qué puso en contrapartida 'sobre el césped' Mascherano?", se pregunta Abadi.

"Mascherano puso en juego la noción de grupo, la conciencia de la necesidad de integración, la conformación de un colectivo común. Mascherano instaló una potencia clara que manifiesta que él no es el único, que se necesita de lo grupal; oponiéndose a la omnipotencia infantil idolátrica. Y así se obtienen resultados verdaderos, compartidos y estimulantes", puntualiza el médico psicoanalista.

Remarca Abadi: "Con Mascherano en oposición al culto del 'ídolo salvador' que tenemos los argentinos en general, apareció la idea de que él no pretende ser el único, sino de que todos se sientan parte. Esto provocó un nivel de acercamiento contagioso e inclusivo con el resto de la sociedad. Y genera lo más importante: la conformación de un espíritu de comunidad y no de islotes separados".

Con Mascherano apareció la idea de que él no pretende ser el único, sino de que todos se sientan parte. Esto provocó un nivel de acercamiento contagioso e inclusivo con el resto de la sociedad.

Masche, entre San Martín y Eva

La psicoanalista Sonia Almada, especialista en adolescencia y familia, explica a Infobae: "Mascherano representa el ídolo que los argentinos y la humanidad en general siempre necesitan tener cerca. Trasunta voluntad y sacrificio al estilo de un José de San Martín o una Eva Perón poniendo el cuerpo y el alma por los demás y enfrentando las circunstancias con humildad. Representa la figura del verdadero guerrero".

Una de las cientos de frases que circularon en la red sobre la personalidad de Mascherano tuvo una sofisticación "psicoanalítica":

-Juanito tenía fobia a los caballos y Mascherano lo hace jinete.

Precisa Almada: " A diferencia de los héroes de las historietas, Mascherano no tiene superpoderes. Es lo que se llama, según un enfoque lacaniano, una persona con el deseo decidido, que puede conseguir casi lo imposible. Y esto se le nota a Mascherano en la forma en que se para en la cancha. No tiene inconvenientes en alcanzar lo que desea. Mascherano estimula el imaginario social (la fantasía) de que puede dejar todo (incluso su vida) para ganar.

La diferencia es que la mayoría de los mortales no logra ese recorrido. Seguramente hay que explorar su historia de vida; allí habrá varias claves muy interesantes para entender la fortaleza con la que él se para ante los deseos".

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Marcelo Longobardi, en diálogo con el periodista deportivo Fernando Niembro, resumió con claridad en su programa "Cada Mañana " el fenómeno alrededor de Mascherano y los argentinos: "Javier Mascherano ha puesto todos los problemas argentinos en un segundo plano. Los valores que ha mostrado en la cancha no tienen mucho que ver con la Argentina de hoy.

Está sugiriendo que su vida tiene que ver con la humildad, con el sacrificio y con el sentido de equipo. Me resulta sugestivo que, tal como está la Argentina, se haya quedado petrificada ante la figura de Mascherano".

El discurso

-"Hoy vos te convertís en héroe", le dice Javier Mascherano mirando a los ojos al arquero Sergio "Chiquito" Romero antes de atajar los penales que llevaría a la Argentina a la final de la Copa del Mundo.

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Respecto del discurso y esa frase en especial, argumenta Silvia Ramírez Gelbes, doctora en Linguística de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y directora de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad de San Andrés: "En el ejercicio de su liderazgo y en el uso de su discurso, Mascherano manifiesta con su actitud un comportamiento pasional, que es algo que los argentinos valoramos mucho".

La frase que le dice a Romero en el punto de inflexión del partido apeló a un término recurrente e importante para la pasión nacional: "héroe". Y algo de eso es lo que la Argentina espera que le sea dicho, por eso impactó tanto. "Hoy vos te convertís en héroe" es una frase muy inspiradora y de alguna manera resume el "argentinian dream", precisa Gelbes.

Abadi concluye: "Mascherano demostró un liderazgo eficaz que ocurre de un modo fluido y genera confianza, reconocimiento y agradecimiento. Algo muy sano para la sociedad. Y coincide con la modestia y humildad de los que no necesitan creerse dioses para sentirse importantes".