¿ Que puede llevar a un gobierno a alentar siempre la idea de una conspiración? El kirchnerismo ha hecho una costumbre de ello. Frente a cualquier fracaso propio, la respuesta siempre fue "se trata de una conspiración". Los únicos que cambiaban eran sus responsables circunstanciales: los medios primero, con Clarín a la cabeza, los empresarios, los bancos, la oposición y así siguen las firmas...Nunca accedió a reconocer la realidad ni su propia responsabilidad. Schocklender es un ejemplo paradigmático de ello; de ser un estandarte de las "madres", casi el hijo pródigo que exhibían como modelo de ejemplo a seguir, pasó a ser el hijo de la burguesía al que le afloraron y no pudo escapar de las  miserias propias de la capa social a la que pertenecía originalmente. Así las cosas, la culpa del desastre de las casas de la Fundación de las Madres ya no fue responsabilidad de su Presidenta y mentora del pupilo, sino sencillamente de la clase burguesa que impuso su veneno en el hijo pródigo. Hoy, ambos, Bonafini y Schocklender, caminan sin ningún problema, mientras se analiza estatizar la deuda generada como así también estatizar la Universidad de Madres. Los argentinos pagamos el costo...

Algo similar sucede con el problema energético. La falta de energía no es culpa de la incapacidad expuesta durante todos estos años por el gobierno, sino que es la consecuencia del "éxito" de las políticas llevadas adelante por De Vido y cia., que conllevan naturalmente a un mayor consumo. La culpa de los cortes, sin embargo, es responsabilidad de los usuarios que usan en forma desmedida e indiscriminada sus aires acondicionados, o de las empresas distribuidoras. Ni hablar de la falta de inversión, o de los subsidios, o de la falta de insumos por imperio de las políticas llevadas a cabo por la Secretaría de Comercio. Si la demanda energética ha aumentado más de un 7% interanualmente, dicho incremento ciertamente no se ha visto acompañando con un desarrollo similar y paralelo de la infraestructura necesaria para abastecer dicha demanda adicional, que se ha dado en especial en el GBA y la Capital Federal. Pero una vez más, pareciera que esto no es responsabilidad del gobierno.

La amenaza de saqueos ya pareciera superar incluso la hipótesis de la conspiración. Se ha impuesto desde el gobierno la psicosis de que los días 19 y 20 de Diciembre son días especialmente "sensibles" susceptibles de grandes desórdenes. Por ello, el Secretario de Seguridad de la Nación ha dicho públicamente que ha articulado con su par de la Provincia y con la Procuradora General de la Nación para estar preparados para la eventualidad. No solo ello, sino que se ha dejado trascender que las fuerzas militares se encuentran en sus cuarteles con sus licencias suspendidas hasta que pase la Navidad. Honestamente, no alcanzo a comprender cuál sería el sentido de suspender las licencias, siendo que por ley en ningún caso podrían actuar en un eventual supuesto de conflicto interior. Otro ingrediente que agrega a esta psicosis es la gran cantidad de gendarmes que se ven custodiando los grandes supermercados. En el imaginario popular, nadie puede dudar que ello genera luces de alerta. La Presidente dijo en su última aparición pública que la Gendarmería debía estar en las fronteras, pero sin embargo está en los supermercados...Si todo esto no fuera suficiente, aparece un señor empresario de la carne, alegando en cuanto medio se le puso enfrente, que si llegara a haber saqueos, "hay escuadrones para darle una paliza al que salga a saquear". ¡Justicia por mano propia! ¿Escuadrones? ¿Quién los integra? ¿No sería ello violar el orden institucional? ¿Acaso la Procuradora ya se encargó de convocar a este señor a Tribunales?

Todo esto que relato me obliga a reflexionar si no se está planteando una situación de caos y descontrol que excede una vez más la realidad de lo que sucede. Pareciera que hemos pasado de la teoría de la conspiración a la hipótesis del caos. No quiero pasar por alto ni desconocer la incapacidad del gobierno para manejar los piquetes y cortes de calles habituales, ni por supuesto la responsabilidad por los cortes de luz que naturalmente agregan mal humor en la población.  Tampoco se me escapan los efectos que genera en el bolsillo y el humor de la población la odiosa "inflación" que el gobierno insiste en negar y desconocer. Pero de allí a instalar la sola posibilidad de "saqueos" y descontrol, y generar esta "sensación" de caos que hoy se vive en gran parte del país, pareciera una posibilidad que excede lo que acontece. ¿Por qué ha de haber saqueos en todo caso? ¿O mejor aún, por qué acariciar su sola posibilidad? Dicho de otra forma, ¿cómo es que no se los podría prevenir y contener? Hablar de saqueos en estos términos podría interpretarse como reconocer un estado de conmoción. Quiero creer que el país no se encuentra en dicho estado ni cerca de ello. Mucho menos al cabo de una década ganada. Luego la pregunta es ¿por qué alentar esta hipótesis absurda...?

*El autor del artículo es abogado (www.estudiodoctoresporcel.com)