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Sociedad jueves 07 de noviembre 2013

Austria: arte urbano para recordar a las víctimas del Holocausto

José Vicente Bernabeu - EFE

Por: José Vicente Bernabeu - EFE

A 75 años de la Noche de los cristales rotos, la exhibición Vienna Project intenta "que el público hable y reflexione sobre su propia historia"

jueves 07 de noviembre 201307:18

 "¿Qué sucede cuando nos olvidamos de recordar?". Ésta es la pregunta que plantea el Vienna Project, una exhibición urbana multimedia e interactiva que recuerda en Viena a las víctimas del exterminio de los judíos austríacos.


En la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938, miles de negocios y viviendas de judíos, así como todas las sinagogas fueron saqueados e incendiados por unidades de las SS, con el apoyo de muchos civiles y el beneplácito de las autoridades nazis, en lo que luego se denominó la Noche de los cristales rotos.

Justo cuando se cumplen 75 años de aquel suceso, que marcó el comienzo de la persecución y el exterminio de los judíos europeos a manos de los nazis, esta exposición pretende "hacer que el público hable y reflexione sobre su propia historia", explica Karen Frostig, creadora estadounidense del Vienna Project.

La exposición, organizada entre varias instituciones, entre ellas, el Museo Judío de Viena, la Universidad de Artes Aplicadas de la ciudad y la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, contiene la proyección de vídeos en la calle, performances en el metro, lecturas de textos y vigilias.

Además, se ha diseñado una aplicación para los teléfonos inteligentes para consultar en tiempo real dónde se encuentra en cada momento el evento conmemorativo más cercano del proyecto.

La aplicación incluye videos, imágenes históricas y materiales contemporáneos, presentados en la forma de un mapa basado en textos que se han recuperado de los supervivientes.

"Las calles que vemos ahora se convierten, así, en mensajes del pasado que cada uno interpretará de una manera", cuenta Frostig en declaraciones en Viena, la ciudad de donde su padre logró escaparse ante la persecución nazi.

"La aplicación propone itinerarios para la gente que esté en Viena, pero también sirve para que la conozcan los supervivientes que viven ahora en Buenos Aires, Australia o los Estados Unidos, quienes podrán aprender del proyecto o hacer paseos virtuales", explica Frostig, una profesora, terapeuta y artista.

Para ello, se realizó una exhaustiva investigación, que duró más de tres años y que incluyó a historiadores austríacos además de expertos del Museo del Holocausto de Washington.

Juntos, identificaron a miles de víctimas y localizaciones donde se produjeron crímenes, acosos y humillaciones en Viena, una ciudad en la que hace 75 años vivían casi 200.000 judíos, un diez por ciento de la población de entonces.

Austria fue anexionada en marzo de 1938 por el régimen nazi de Adolf Hitler y los judíos de la república alpina se vieron expuestos a violentas vejaciones y discriminaciones, cometidas sobre todo por la población local, en la que el antisemitismo racial y político ya estaba arraigado desde hacía décadas.

Al final, unos 140.000 judíos austríacos se salvaron al conseguir emigrar antes de ser deportados, aunque otros 60.000 fallecieron asesinados en los campos de exterminio.

La programación del Vienna Project permanecerá abierta a nuevas aportaciones hasta el 8 mayo de 2014, fecha cuando se conmemora el final de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Se celebrarán hasta entonces vigilias una vez al mes en distintos lugares de la ciudad y habrá eventos especiales para ciertas fechas, como el Día Mundial del Holocausto (27 de enero) o el Día Mundial contra el Racismo (21 de marzo).

"Queremos hacer accesible la memoria representando qué vivieron las comunidades que padecieron el nazismo, mediante el arte público, con un proyecto basado en conversaciones y en el diálogo", destaca Frostig, profesora de Arte en la Universidad Lesley (EEUU).

La idea de hacer una exposición urbana con mensajes multimedia surgió por primera vez hace una década -cuenta la estadounidense-, cuando encontró unas viejas cartas de sus padres y descubrió que una parte de la familia había muerto en el Holocausto.

"Cuando vine a Viena por primera vez en el año 2004 busqué los domicilios de mis abuelos y descubrí que tras la anexión nazi en marzo de 1938 vivieron en tres casas diferentes antes de ser deportados. En ese momento pensé en la idea de etiquetar la ciudad con mensajes y hacer un memorial", confiesa Frostig.

Ahora, nueve años más tarde y gracias a la implicación de varias instituciones, colegios, historiadores, estudiantes y voluntarios, el Vienna Project es una realidad que servirá para "recordar lo que sucedió y romper el tabú que hay sobre un tema que mucha gente quiere evitar", asegura la artista.

"Es importante saber lo que ocurrió, conocer la historia y usarla como punto de referencia. Para eso estamos en el mundo, de eso se trata vivir", concluye Frostig.

EFE

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