AFP 163
AFP 163
 EFE 163
EFE 163

La persecución a los cristianos es algo que el imaginario colectivo suele asociar a las catacumbas romanas; o a las restricciones bajo regímenes comunistas del siglo pasado.

Sin embargo, es un drama de tremenda actualidad, que transcurre ante la relativa indiferencia de un mundo occidental acostumbrado, por un lado, a considerar siempre mayoritarios a los cristianos y, por el otro, a vivir en Estados laicos, respetuosos de la libertad de culto.

"Cuando ustedes escuchan que muchos cristianos sufren en el mundo, ¿son indiferentes o sienten como si un miembro de vuestra familia estuviese sufriendo?", preguntó Francisco el 25 de septiembre pasado a la multitud reunida en plaza San Pedro en Roma. ¿Por qué se habla tan poco de esto?

 Visavis 162
Visavis 162

"Existe por un lado una cultura muy individualista, lo que no me toca de cerca no me interesa, respondió a Infobae el profesor Marco Gallo (foto), director de la Cátedra Pontificia Juan Pablo II, en la Universidad Católica Argentina. Pasa lo mismo con otros dramas, como el de Lampedusa, hacia el cual el Papa Francisco también quiso llamar la atención. Existe una sociedad que banquetea alegremente mientras al pobre los perros le lamen las heridas y ese es el continuo llamamiento que hace el Santo Padre".

Hoy el escenario principal de la violencia sectaria está en el mundo árabe y en algunos países de África y Asia; sin embargo, ello no significa que la religión sea la causa de los conflictos, sino que se viven reacomodamientos geopolíticos que reabren o crean líneas de fractura usadas para enmascarar otros motivos.

El rango de abusos contra las minorías cristianas va de lo jurídico -países que prohíben la evangelización, como Marruecos y Arabia Saudita- a la eliminación física.


"Occidente no se da cuenta"

Desde Egipto, donde el 14 de agosto pasado, al grito de "perros cristianos", activistas islámicos armados saquearon casas y profanaron tumbas y templos -jornada de horror que dejó un saldo de 4 muertos y 43 iglesias destruidas-, hasta Marruecos, donde un hombre fue recientemente condenado por converso ya que la evangelización cristiana está prohibida, pasando por el conflicto sirio que ya forzó a 450.000 cristianos a abandonar sus hogares: el muestrario de discriminación, abuso y violencia contra los fieles de esta confesión debería sacudir fuertemente las conciencias. Pero no siempre es el caso.

 AFP 163
AFP 163

"Occidente no se da cuenta de lo que está sucediendo, se lamentó el obispo católico copto de Assiut (Egipto), monseñor Kyrillos William Samaan. Fuimos atacados por un grupo de terroristas armados".

Los coptos egipcios conforman la comunidad católica más antigua del mundo, y representan entre el 6 y el 10% de la población, según la fuente. Es decir, más de 5 millones de personas.

"Los cristianos hoy son los más expuestos a la persecución religiosa, pensemos por ejemplo en los que viven en las comunidades de Pakistán; se recordará cuando en 2011 los talibanes mataron a Shahbaz Bhatti, ministro de las Minorías de Pakistán, que buscaba hacer caer la ley de blasfemia; además en ese país los cristianos pertenecen a los estratos más pobres, no tienen ningún derecho", explica Marco Gallo.

En Pakistán, en efecto, la situación de los cristianos es de las más críticas. El Consejo Mundial de Iglesias, organismo que reúne a confesiones protestantes y ortodoxas, pidió al gobierno paquistaní, el pasado 9 de octubre, que "proteja del terrorismo a los paquistaníes cristianos y a todas las minorías religiosas".


Los nuevos mártires

El motivo del llamado fue el atentado suicida contra la Iglesia de Todos los Santos en Peshawar que dejó un saldo de 78 muertos. Para la Iglesia, mártires.

"Andrea Riccardi –dice Gallo-, uno de los mayores historiadores de la Iglesia, ha escrito por pedido de Juan Pablo II un libro que es un mosaico de todos los martirios padecidos por los cristianos en los diferentes continentes. Pero ese martirio continúa hoy en muchos países, como Nigeria, Kenia, Indonesia... En ese sentido, estos cristianos perseguidos son también un ejemplo".

Como lo es sin duda el joven sirio asesinado a sangre fría, el pasado 12 de septiembre, en Maalula, por grupos armados islamitas, cuyas últimas palabras fueron: "Soy cristiano y si quieres matarme porque soy cristiano, hazlo".

O monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, República Centroafricana, diciendo "nos robaron todo pero no la fe", en referencia  a los ataques de la guerrilla islámica Seleka, en julio pasado, cuando 900 casas fueron robadas, 250.000 personas huyeron del país y la mayoría de las ONG se retiraron. "Nosotros nos quedamos para estar cerca de este pueblo que sufre", dijo el religioso.

 AFP 163
AFP 163

Situaciones similares se viven en ciertas regiones de India, Indonesia o Laos, países cuyas constituciones garantizan la libertad de culto, pero donde autoridades locales intentan desconocer esto e imponer leyes anticonversión o bien desplazar poblaciones cristianas enteras para islamizar esas provincias.

En Arabia Saudita, donde viven entre 3 y 4 millones de cristianos, y cuyo régimen financia la construcción de mezquitas en todo el mundo occidental, la apertura de templos cristianos está prohibida.

Cuando visitó la Argentina en abril de este año, el cardenal Bechara Boutros Rai, patriarca maronita de Antioquía y Oriente, advirtió que la libertad religiosa está siendo afectada por el crecimiento de movimientos radicales y extremistas, adversarios de la religión cristiana, sus tradiciones y su cultura. "El fundamentalismo es un gran peligro y la politización de la religión es otro gran peligro", dijo.

Recordó que, en Medio Oriente, "los cristianos son los guardianes" de la cuna del cristianismo, de la tierra desde la cual "Cristo lanzó su evangelio de la verdad, la paz y la salvación", donde "plantó su cruz".

En Medio Oriente 20 millones de cristianos conviven con 350 millones de musulmanes y 7 millones de judíos.

"La convivencia es difícil, dijo el patriarca, a causa del crecimiento de los grupos extremistas, radicales y fundamentalistas, la prohibición de libertad de creencia donde aceptan sólo la conversión al Islam, y la discriminación en legislación, empleos, y derechos", enumeró, a la vez que destacó el aporte de las comunidades cristianas a la vida cultural, social y económica de estos países, una contribución esencial "para alcanzar la 'primavera árabe' verdadera".


El factor religioso

El hambre, la pobreza y los ataques islámicos han forzado ya el desplazamiento de casi medio millón de cristianos sirios, dentro y fuera del país. Antes del comienzo del conflicto, la comunidad tenía 1,75 millones de personas, alrededor del 7,8% de la población. En Siria, el crecimiento de grupos fundamentalistas en los últimos meses ha llevado al conflicto al terreno confesional con un aumento exponencial de la violencia contra los cristianos.

Sin embargo, consultado por Infobae, el arzobispo Crisóstomo Juan Gassali (foto) , vicario de la Iglesia Siriana Ortodoxa de Antioquía, afirma que "el caos reinante en todos los campos de la vida social, económica y educacional provocado por esta tragedia perjudica indiscriminadamente la vida de cristianos, musulmanes y de la sociedad en general".

 162
162

"En el caso de los cristianos –agrega- podemos afirmar que hay aproximadamente 33 iglesias destruidas - bombardeadas, o incendiadas- pero asimismo un gran número de mezquitas también han sido destruidas. La anarquía reinante y las carencias que está padeciendo la gente común hace que nos preguntemos todos los días: ¿a dónde nos llevará esto? El pueblo está sufriendo una falta de estabilidad en todos los aspectos, creciente escasez, ausencia de apoyo humanitario. La crisis se agrava ante las dificultades para trasladarse normalmente al trabajo, y lograr el sustento de sus familias. Esta inestabilidad es el caos en todas sus dimensiones".

"Cuando vencen los extremismos, pierde la humanidad, desaparece el amor, la paz y la seguridad. Antes del conflicto, Siria era un gran ejemplo de convivencia pacífica entre musulmanes y cristianos y ahora ese espíritu de unidad se desmorona", se lamenta el arzobispo Gassali.

"Según nuestro criterio, las causas del actual conflicto en Siria no son debidas a la religión, ni siquiera ésta es su excusa. La destrucción entre hermanos es producto de oscuros intereses, que buscan introducir las ideologías disolventes. Esta situación estaría contradiciendo tanto las máximas cristianas como las del Islam", sostiene. Y cita Mateo 5:9: "Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios" y lo que el Corán dice acerca de Jesucristo, que es el mensajero de la paz: "La paz sobre mí el día que nací, el día que muera y el día que sea resucitado a la vida, Tal es Jesús, hijo de María, para decir la Verdad, de la que ellos dudan" (Surat Maryam 32-34).

La respuesta de la Iglesia frente a este drama

Gallo pone el acento en la necesidad de desmontar los falsos argumentos detrás de estos conflictos. "El papa Francisco –dice- ha llamado la atención sobre esto y hace poco la Comunidad de San Egidio ha organizado un Encuentro de Oración por la Paz y el coraje de la Esperanza y en una mesa redonda sobre el tema del terrorismo religioso, las autoridades que participaron enfatizaron que no se puede matar en nombre de Dios, para que el terrorismo religioso sea aislado, porque muchas veces los que matan no son activistas religiosos sino gente que usa la religión para sus fines políticos, cuando la religión es justamente lo contrario ya que contiene la idea de unir, religare".

"Todos los mesianismos, nazismo, fascismo, comunismo, buscan la 'deslegitimación' del otro, del que es diferente. Esta es la idea que hay que hacer caer de manera cultural, hay que hacer caer las bases de esta justificación para demostrar que es todo mentira", insistió Gallo.

El arzobispo Gassali, por su parte, acaba regresar del Santo Sínodo de su Iglesia en Beirut –no pudo hacerse en su sede natural, Damasco. "El Santo Sínodo –dice- ha hecho un llamado a la comunidad internacional, a las principales potencias mundiales y a las personas de conciencia y buena voluntad para promover el bien y tratar de salvar a la región de los desastres y calamidades, y pide a los hijos de la Iglesia paciencia y perseverancia en la oración, a pesar de todos los sacrificios que ya han hecho, para mantener su historia, su patrimonio y su fe, credo e idioma siríaco, lengua sagrada de Jesucristo. Ha agradecido a los padres y a los hijos de la Iglesia en todas las parroquias e instituciones cristianas y humanitarias que están prestando asistencia a las personas necesitadas y desplazadas".

 162
162

"Los Padres Sinodales oran por la estabilidad de la región, en particular de Siria y el Líbano, como así también de todos los países del Oriente Medio que sufren esta crisis", agrega el Arzobispo.

Y pide también rezar "por las almas de los mártires inocentes y para fortalecer a todas las victimas y a las familias de todos los secuestrados, en especial los dos arzobispos Mor Gregorios Yuhana Ibrahim y Poulos Yazji", (foto) secuestrados el pasado 22 de abril por grupos desconocidos.

Pese a todo, el Arzobispo Crisóstomo Juan Gassali concluye con una declaración de optimismo y esperanza sobre su Patria: "Hay grupos extremistas que tratan de imponerse en la crisis siria, pero nuestra fe en Dios les mostrará su equivocación. Siria ha sido y seguirá siendo la cuna de la civilización y un ejemplo de convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes que nuestra fe en el Señor nos enseñó a profesar".