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Política jueves 12 de septiembre 2013

"Carta Abierta está en retroceso y saben que esto se les termina"

Rodrigo Duarte

Por: Rodrigo Duarte rduarte@infobae.com

Lo afirmó Beatriz Sarlo, quien en diálogo con Infobae habló de las "humillaciones" que deben soportar los intelectuales K y le respondió a Macri, quien la tildó de "soberbia". La escritora sostuvo que se "sobreestimó" a Cristina Kirchner y reivindicó la presidencia de Duhalde. "Le falta su 18 Brumario", aseguró

jueves 12 de septiembre 201306:44
"Es difícil hablar con la gente de Carta Abierta, porque están en retroceso", disparó socarronamente Beatriz Sarlo desde su austero estudio de la calle Talcahuano que fuese sede de la mítica revista literaria Punto de Vista, y donde recibió a Infobae para hablar sobre los últimos vaivenes de la política argentina, una de las pasiones de esta influyente crítica y escritora.

Sarlo, quien contó a modo de primicia que acaba de terminar un libro que prevé publicar a comienzos del próximo año ("no quiero decir de qué se trata, pero culmina con mi viaje a Malvinas", adelantó), le respondió al jefe de Gobierno Mauricio Macri las críticas a su artículo sobre Gabriela Michetti, aseguró que se "sobreestimó" a la presidente Cristina Kirchner, y vaticinó que la historia será "dura" con el kirchnerismo. 

¿Cómo le fue en la Feria del Libro en Córdoba? Compartió una charla junto al director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, quien está en la vereda de enfrente a usted políticamente.
 
Bueno, tratamos que saliera más o menos bien, aunque mi inclinación por ese tipo de performance es más bien baja. Discutimos sobre democracia, igualdad, y libertad, es decir, si libertad e igualdad eran conceptos contrapuestos o conflictivos, y ambos llegamos a la conclusión que eran conceptos muy conflictivos. Yo me enfoqué más en la política contemporánea, porque me parece que frente a 1.000, 1.500 personas hablar de filosofía política no sé si tiene mucho interés. Sobre ese tema por supuesto no hubo acuerdos entre nosotros, pero dentro de un clima razonable, más de payada hernandeana que de pelea.

Es difícil dialogar con gente de Carta Abierta en este momento, no porque sean sectarios en sus posiciones, no porque sean para nada nítidos en sus posiciones, sino porque están pensando en retroceso, y es muy difícil dialogar con gente que está pensando en retroceso, caminando hacia atrás en un territorio sobre el cual creían y querían haber avanzado.

¿Piensa que ese retroceso al que usted alude, que se percibe en declaraciones más mesuradas y que hasta en ocasiones contienen alguna autocrítica, es porque detectan que el kirchnerismo ya no genera la misma adhesión en la sociedad? ¿O es que ellos mismos están decepcionados?

No sé, no quisiera hacer análisis de las subjetividades. Lo que si sé es que es gente muy inteligente, con gran experiencia política, y se dan cuenta que el ciclo de Cristina (Kirchner) termina. Yo no estoy hablando de fin de ciclo, porque además no sé lo que quiere decir fin de ciclo, y ni siquiera sé si el kirchnerismo va a ser juzgado como período histórico, pero lo que sí es gente que está acostumbrada a pensar la política y sabe que esto se les termina a ellos también. Algo que fue para ellos una fuente inmensa de alegría, ya que vivieron contentos durante ocho de estos diez años, y que esa alegría ya no está sostenida sobre los mismos motivos. Cuando Carta Abierta tiene que recibir a (Amado) Boudou, y abrazarlo, yo los conozco a esos tipos, pienso que no les debe de haber sido lo más sencillo del mundo. Por lo tanto esas humillaciones, porque tener que abrazar a Boudou es una humillación, porque la presidente lo manda, o porque suponen que la presidente lo manda, esas humillaciones, aguantarse el Proyecto X, aguantarse las declaraciones de (Sergio) Berni, etc., le quitaron el carácter de alegría exaltada que tuvieron los primeros ocho años. Hay gente como Horacio Verbitksy, que no está en Carta Abierta, que habla muy claro, y las cosas que no le gustan las dice con entera claridad, y uno no tiene que hipotetizar nada sobre Verbitsky. Cuando a él no le gusta la política de seguridad que puede anunciarse de aquí en más, lo dice, mientras que Carta Abierta tiene una serie de racionalizaciones. Yo supongo que a la gente que tiene una serie de racionalizaciones los motivos de alegría se les están agotando.

      Beatriz Sarlo primera parte


¿Le asombra que este fin de ciclo ahora parezca tan nítido y el kirchnerismo tan débil? Porque hasta hace unos pocos meses todavía se hablaba de la posibilidad de una reforma constitucional que permitiera la reeleccíon de la presidente.

A partir de la victoria del 2011, del famoso 54%, lo que me asombró es que no tuvieran la decisión política de tomar un camino más a la ecuatoriana o boliviana, es decir, un camino de cambio de régimen. Sobre una victoria electoral, llamar a una consulta popular o un referéndum y poner el tema, no simplemente la reelección, pero el tema de reformas institucionales, y ahí sí avanzar hacia una prolongación del kirchnerismo. Me parece que les faltó sentido del tiempo, les falto imaginación política, les faltó coraje. No es que yo hubiera aprobado eso, pero era una de las oportunidades que tenían y que no la llevaron a cabo. Cuando se dieron cuenta que se les terminaba, en este momento, aun si hubiesen tenido una victoria electoral en las PASO, ya era demasiado tarde. Un cambio de régimen no se puede improvisar de aquí a octubre. O sea que muestra a qué corto plazo pensaban en política, querían la eternidad pero a corto plazo. No eligieron ese camino, no supieron hacerlo, no tuvieron ningún gran político o gran jurista que lo diseñara, porque (Eugenio) Zaffaroni no se comporta de ese modo, tiraba lo del primer ministro pero después se iba tres semanas a Alemania, y después otras cuatro a Bruselas. No tuvieron un gran jurista que les diseñara eso. Así están y así se van.

¿Le sorprendió la cadena de errores, tanto de gestión como comunicacionales, en los que incurrió la presidente tras su victoria en el 2011?

No, mucho no me sorprendió. Me da la impresión que la presidente es un tipo de político que navega bien con viento a favor, y que no navega bien con el viento en contra. Entonces mucho no me sorprende. Los grandes políticos son los que navegan bien con el viento a favor y con el viento en contra.

¿Se la sobreestimó a la presidente?

Yo creo que los kirchneristas la sobreestimaron, en efecto. Parecía como una especie de conjunción entre una intelectual y política, y yo creo que, con todo el respeto que me merece, Cristina Kirchner no es una intelectual y no es una política distinguida. Yo creo que Néstor Kirchner tenía mucho mayor dimensión política, es decir, una mayor capacidad de actuar. De todas formas los políticos no tienen por qué ser intelectuales para ser buenos.  Buenos intelectuales y buenos políticos hay pocos, hubo pocos en la historia del siglo XX. En cambio, buenos políticos hubo muchos. 

¿Cuenta actualmente la Argentina con buenos políticos?

Creo que no estoy descubriendo nada si digo que no, que no hay ningún político argentino que tenga esa combinación de carisma y de innovación política. Lo que sí hay es buenos administradores, como (Hermes) Binner. A lo mejor está muy bien que la Argentina tenga como presidente a un buen administrador, que es algo importante.

¿Elisa Carrió no es una buena política? Usted reconoció haberla votado en las PASO

En el caso de Carrió, es alguien que yo quisiera ver siempre en el Parlamento, como quisiera ver otros nombres allí, por ejemplo, el de Jorge Altamira, porque me parece muy importante que en un Parlamento la palabra capitalismo resuene como un ácido, pero no pensaría en ninguno de los dos como políticos en funciones ejecutivas. Las fantasías que uno tiene cuando piensa en dirigentes como Carrió es que sean senadores permanentes, como hay en otros países, que estén siempre como representantes de una posición ideológica.

Usted hace poco publicó un artículo en La Nación en el que criticó muy duramente a la diputada y candidata del PRO, Gabriela Michetti, lo que provocó la reacción de Mauricio Macri, quien la tildó de "soberbia". ¿Cómo tomó esas declaraciones de Macri?

Seguramente es más fácil decir que yo cometo un acto de soberbia que lo comete el diario que me publica. Macri podría decir "La Nación ha estado muy desencaminado al publicar esa nota", pero es mucho más fácil apuntar contra mí. De todas formas, no me interesa lo que diga Mauricio Macri, su pensamiento en general me interesa poco. No puede ser que los políticos piensen que cada vez que son criticados con dureza o agudeza, la persona que los critica es soberbia. Es verdaderamente absurdo, que lean la prensa internacional.

Otro blanco de sus críticas ha sido Sergio Massa, a quien calificó de demagogo, populista, y dijo que no conocía sus ideas, una manera elegante de decir que no tenía ideas. Considerando que esas declaraciones suyas fueron al comienzo de la campaña, quiero saber qué piensa ahora de las ideas de Massa.

Lo que yo decía era que íbamos a conocer sus ideas a medida que le fueran acercando los papers Martín Redrado, Roberto Lavagna y Juan Ignacio de Mendiguren, quien le viene acercando ideas a varios ministros de Economia de este país desde la crisis del 2001. Pero no hemos conocido mucho. Convengamos que cuando un político pronuncia la palabra "seguridad", y luego a esa palabra viene adherida "camaritas", no conocemos mucho de sus ideas, conocemos más bien sus fantasías. El tema seguridad es absolutamente complejo, y si ese político no empieza a ir viendo sus capas, que hay desempleo juvenil, narcotráfico, mafia de las drogas, destrucción de las instituciones en las villas, la villa miseria como problema, si no dice todo eso, la palabra seguridad es la canción que sabemos todos, ¿quién no quiere seguridad?

      Beatriz Sarlo segunda parte


Justamente la inseguridad ha sido uno de los temas que el gobierno tomó recientemente para intentar captar votos de cara a las legislativas, como también una serie de anuncios económicos. ¿Cree que estas iniciativas le pueden hacer ganar votos o que ya está definitivamente rota la relación entre el electorado y el gobierno?

Yo no doy por roto nada hasta que se termine de quebrar el ultimo jarrón.  Los diarios, sus editorialistas, avanzan muy rápidamente hacia el desastre de Insaurralde, que es que solo alcance ese veintipico por ciento de votos que son la piedra fundamental del voto justicialista en Provincia. Pero no sé si no va a tener alguna repercusión el aumento de la base no imponible en Ganancias, por ejemplo; quizás la tenga, preferiría no hacer una predicción. 

-¿Usted imaginó que la derrota del gobierno en las primarias iba a ser tan grande?

No, la verdad que no.

-¿Y cómo se explica?

Por varios factores. El primero, que se tiende a disolver en la actual alegría del grupo Massa, es que se le han pasado intendentes de manera explícita y de manera secreta. Es decir, hubo muchos intendentes que no movilizaron sus territorios porque están cansados del autoritarismo de Cristina Kirchner, entonces se quedaron en la casa comiendo asado. 

Después otro factor es la mezcla de (Martín) Insaurralde con la presidente, que es como una fórmula química de difícil fusión. Si bien (Daniel) Scioli actuaba como puente, digamos que mezclar el estilo infantil de Insaurralde con el estilo imperioso y caliente de la presidente, caliente en el mejor sentido, en el sentido político, en el sentido del discurso que va para adelante, aun con las peores perspectivas, y en ese sentido merece todo mi respeto, mezclar esas dos cosas me parece complicado (...). La presidente se equivoca mucho al elegir sus candidatos, muchísimo. A veces elige candidatos que no le pueden hacer sombra, a veces elige candidatos por razones que permanecen secretas, en el sentido de que no podemos llegar a presuponerlas, como fue el caso de Boudou, que no puede ser que porque se le ocurrió lo de los fondos jubilatorios se lo elija como vicepresidente. No puede ser que la segunda en la línea de sucesión sea la mujer de (José) Alperovich, Beatriz Rojkés. Son equivocaciones que después terminan pagando. En plena campaña electoral estaba Beatriz Rojkés andando en camello en no sé qué desierto del Medio Oriente. O sea que ella tiene muy mal ojo para elegir candidatos, no sé si Insaurralde era una buena opción, yo creo que no.

¿Cómo cree que van a ser estos próximos dos años? ¿Considera que las chances presidenciales de Scioli pueden sobrevivir si la popularidad del gobierno se continúa erosionando?

Scioli se está diferenciando. Lo primero que hizo fue llamar a una reunión del Partido Jusiticialista, es decir, sacar del fondo del cementerio donde estaba alojado un instrumento politico que hacía 3 años no estaba funcionando. Yo creo que es un tipo con un enorme tesón, y no creo que deje pasar algo que pasó delante de su puerta una sola vez, que es la posibilidad de ser candidato a presidente. No creo que la deje pasar porque no tiene otra. Por su edad, no tiene otra. Massa puede volver para la próxima, yo creo que hasta Insaurralde está pensando que el día de mañana es Nicolás Avellaneda. En fin, fantasías la gente tiene siempre. Pero Scioli ha puesto toda su garra, porque tiene una enorme voluntad, una enorme voluntad para tragarse sapos, pero también para estar ahí. O sea que Scioli no se considera un derrotado aunque la oportunidad no sea tal como él la imaginó (...) Lo que yo pienso es que vamos a volver a tener una interna peronista como tuvimos en las elecciones del 2003, y ahí se verá. Y el único que no va a quedar en la interna peronista va a ser Macri, que no sé adonde irá.

Por último quería que me hablara acerca de su libro sobre Néstor Kirchner que publicó a comienzos del 2011, "La audacia y el cálculo". ¿Cómo fue sacar un libro que era tan duro sobre el ex presidente en un momento que una gran parte de la sociedad no quería escuchar nada malo acerca de su figura?

Yo empecé a escribir el libro antes de la muerte de Néstor Kirchner, y recuerdo que cuando falleció, hablé con mi editor y le dije "para mí no cambia nada". Es probable que el libro, como vos decís, sea un libro muy duro, aunque al mismo tiempo está lleno de reconocimientos a la capacidad de Kirchner de construir una política. Y para mí su muerte no cambió nada. Lo que cambia los juicios históricos es el paso del tiempo. La muerte de un político lo que sí permite es hacer un primer juicio, porque se ha cerrado una vida. Y luego, con el paso del tiempo, y con esto no quiero decir ni cuatro ni cinco años, sino con la llegada de una nueva promoción de historiadores e intelectuales.

¿Y cómo imagina que será el juicio histórico sobre el kirchnerismo dentro de veinte, treinta años?

Me inclino a pensar que algunos elementos que yo tomo con dureza en el libro van a persistir, pero no tengo la menor idea. Justamente por lo que te digo, porque cuando uno hace historia de la cultura o historia de las ideas, se da cuenta que veinte años de perspectiva sobre un libro o un acontecimiento histórico  hacen que cambie la configuración de lo que uno piensa. Pero creo que el lado duro de ese juicio se va a conservar, y pienso que la presidencia de Eduardo Duhalde no va a caer en este cero histórico en el cual está ahora, solo apareciendo el asesinato de Kosteki y Santillán. Tiendo a pensar que en el futuro esto no va a ser así, que Duhalde va a ser leído históricamente como el puente entre la crisis, el que nos saca de la crisis. Creo que la gran biografía política de los próximos años es la de Duhalde. Si yo tuviera 15 años por delante ese el libro que estaría escribiendo, porque es un personaje complejísimo de la política argentina.

¿Diría que en este momento la historia es injusta con Duhalde?

Es unilateral, no injusta. Lo que se dice de él con respecto al asesinato de Kosteki y Santillán, a la maldita policía, es completamente justo, incluso lo que se dice que pudo haber actuado en la caída del gobiermo de la Alianza quizás también. Pero se saltea ese año y medio que es muy detonante dentro de la historia argentina, porque se creía que no se salía de la crisis, muchos lo creíamos. Ahora van a salir los kirchneristas a decir que soy duhaldista, pero la verdad es que siempre me llamó muchísimo la atención el respeto que había logrado en el Mercosur. Venía gente de Brasil, funcionarios progresistas, a decirme "¡lo que ha trabajado este tipo!". Lo que estoy diciendo es que es muy complejo este personaje. No me convierte en adoradora de Napeolón III decir que es un personaje interesante. El 18 Brumario de Marx es un libro fascinante porque toma a Napoleón III. Yo creo a Duhalde le falta su 18 Brumario.


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