Télam 162
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En las últimas ocasiones que Ricardo Jaime visitó -indagado- los Tribunales de Comodoro Py aprovechó para irse por las puertas de los costados y evitar a los periodistas que lo esperaban. La primera vez que declaró como imputado en una causa -allá por 2010- se escapó en un auto que lo aguardaba en un lugar que habitualmente está cerrado para el público. Salió corriendo hacia un auto situado en el mismo lugar que había elegido unos años antes Fernando de la Rúa para impedir que lo fotografiaran a la salida de Tribunales.

Incluso la vez que se presentó a indagatoria por el delito de corrupción seguida de muerte en la Tragedia de Once, viajó en ascensor, mientras escapaba de so periodistas, junto a la madre de una de las víctimas del  choque del 22 de febrero de 2012. Pero salió por el subsuelo, se subió a un auto con los vidrios polarizados  y no puso la cara frente a otros familiares que lo aguardaban en  la puerta de los Tribunales.

Durante la feria judicial las puertas laterales del edificio están cerradas y no queda otra que quienes entran y salen de Comodoro Py 2002 lo tengan  que hacer por la puerta principal. Por allí tendrá que entrar y salir Jaime antes del jueves porque el juez Claudio Bonadio lo intimó ayer lunes para que en 48 horas se presente en su juzgado a fijar domicilio en la causa por la que fue procesado el viernes 12 de julio pasado. Bonadio  lo procesó por un caso de corrupción en el Belgrano Cargas y ordenó la detención de Jaime quien había dado como domicilio la casa de su hija Julieta en Carlos Paz. Pero el ex funcionario kirchnerista no fue hallado allí y estuvo prófugo de la Justicia.

Cuando se presentó en Córdoba –donde había estado prófugo de otro Tribunal- dijo que era un militante kirchnerista que dejaba que actuara la Justicia. Jaime -que tiene una veintena de causas abiertas por corrupción- se tiene que presentar en el juzgado de Bonadio para firmar el compromiso de estar a disposición de la Justicia. Así lo estableció el fallo de los camaristas Jorge Luis Ballestero y Eduardo Freiler que lo favoreció con la eximición de prisión mientras estaba escondido. Los camaristas porteños no le pusieron siquiera una fianza. En cambio el Tribunal cordobés, en el que debe ir a juicio la semana que viene por el robo de pruebas en un allanamiento, le puso 200.000 pesos de fianza. Es decir que para los camaristas porteños, a diferencia del tribunal cordobés, alcanza con la palabra de Jaime, quien estuvo prófugo, para garantizar que se seguirá presentando ante los Tribunales cada vez que un juez lo requiera.

Antes del jueves Jaime tiene que ir a los Tribunales de Comodoro Py 2002. Si no lo hace, volverá a estar en problemas.