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La argentina Natty Petrosino recibió, este martes, en un acto en la Universidad Pública de Navarra, España, un reconocimiento por su labor vinculada a la promoción de los derechos humanos.

Durante todo ese tiempo, la "madre Teresa argentina" construyó una red de ayuda a pobres y enfermos que la ha convertido en la acreedora del Premio Internacional Jaime Brunet, que representa una paga de 36.000 euros.

De acuerdo con Noticias de Navarra, la ceremonia de entrega del premio fue presidida por el rector de la Universidad Pública de Navarra, Julio Lafuente; la presidente del gobierno de Navarra, Yolanda Barcina; y por el presidente del Parlamento de Navarra, Alberto Catalán. También participaron en el acto de entrega del galardón varios miembros de la ONG Brigadas Internacionales de Paz, premiada en la edición anterior.

El jurado quiso reconocer, a través del galardón a Natty Petrosino, a "todas aquellas personas que están comprometidas en la defensa de los derechos humanos y a las que, desde la sencillez, sin publicidad y con humildad, entregan su vida a la ayuda de los más desprotegidos". 

Nacida en la ciudad de Bahía Blanca en el año 1938, Petrosinio realiza hace 45 años una importante labor humanitaria para los más necesitados, sin ningún tipo de apoyo institucional, e incluso ha rechazado ofertas de subvenciones estatales para conservar su independencia.

Actualmente vive en una casa rodante, con la que viaja por toda Argentina asistiendo a comunidades de indígenas y personas desfavorecidas, aunque también ha extendido su labor a Nicaragua y Rusia. Asegura ser "peligrosa", por no tenerle miedo a nada y porque puede decir cosas que otros no podrían.

Crítica del gobierno argentino, Petrosinio califica la situación de su país como "terrible", por una tasa de inflación que hace que "la gente casi no pueda comprar nada". A pesar de asegurar que ella se dedica únicamente a desarrollar su tarea, explicó que lo que existe en la Argentina es una "democracia desfasada".

En diálogo con Infobae América, Petrosinio relató el episodio que cambió su vida para siempre. A los 27 años, Natty era una bella modelo y actriz de clase acomodada, hasta que una grave enfermedad y una posterior operación la hicieron "descubrir a Dios".

Desde ese entonces, abandonó sus comodidades  y relegó a su marido y sus dos hijos en pos de asistir a los más desprotegidos. En 1978 puso en marcha el Hogar Peregrino San Francisco de Asís, para dar cobijo a todas aquellas personas carentes de recursos, labor que amplió en 1980 al abrir una casa de acogida para varones con discapacidad.