Tendenciasmartes 07 de mayo 2013

Anorgasmia y anafrodisia: cuando ellas no disfrutan de la sexualidad

Falta de deseo, dolores, dificultades para llegar al orgasmo…los problemas de la sexualidad femenina son numerosos. Algunos tienen causas físicas y otros, emocionales. Celebrities que se animaron a hablar

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La falta del reflejo orgásmico y la carencia de libido sexual son dos de los trastornos femeninos que impiden que las mujeres logren una sexualidad plena. 

Definida como la falta de libido sexual, la anafrodisia se observa frecuentemente en las mujeres menopáusicas, principalmente por carencia de hormonas sexuales. Esto no ocurre en el 100% de las mujeres, sólo en aquellas en que la dosis de hormona sexual cayó totalmente. 

Por su parte, la mayoría de las pacientes que sufren de anorgasmia son mujeres que tuvieron experiencias sexuales muy negativas, no necesariamente de abuso, o también una educación extremadamente represiva a nivel sexual. 

Entre las famosas que no tienen pruritos de hablar de su sexualidad, la modelo brasileña Adriana Lima, por ejemplo, se muestra conservadora y no se pone colorada al asegurar que "el sexo sólo es para después del matrimonio". Así, la joven de 31 años afirma que hasta el momento se mantuvo fiel a sus convicciones religiosas. 

Esa, sin ir más lejos, bien puede ser una causa de anorgasmia en un futuro.

Si bien la anafrodisia en la menopausia también puede deberse al dolor en la relación sexual por sequedad vaginal, esto es totalmente reversible con tratamientos locales de hormonas como el estriol, que no afecta la mama o el útero pero que sí regenera la mucosa vaginal. Además, una técnica que se está usando recientemente para la regeneración de la mucosa vaginal en estos casos es la aplicación de factores de crecimiento sacados de las plaquetas de la misma paciente (PRP Intravaginal). 

Pese a esto, Kim Cattrall, quien encarnó a Samantha Jones, el personaje más desinhibido de las cuatro protagonistas de Sex and the City, escribió varios libros sobre sexo, en los que confesó que no tuvo gran placer sexual, sino hasta que cumplió los cuarenta. Reveló que con su tercer marido, Mark Levinson, llegó a su plenitud y, como no quería escatimarles ese conocimiento a otras mujeres, escribió el libro Satisfacción, el arte del orgasmo femenino. 

La libido depende, tanto en hombres como mujeres, de un neurotransmisor cerebral llamado dopamina; esta sustancia es la que nos da ganas de disfrutar de la vida, nos puede hacer sentir euforia, por lo cual, para iniciar la buena sexualidad resulta una sustancia fundamental en nuestro cerebro.  

La falta de dopamina se debe muchas veces a la carencia de un nutriente llamado fenilalanina. Las personas que carecen de dopamina se sienten con falta de voluntad y de alegría y, por lo tanto, no tienen interés sexual y en casos más graves tampoco tienen interés en iniciar ninguna tarea. 

La falta leve de dopamina puede sospecharse en personas que sienten cansancio crónico e impresionan depresivas, y aunque continúen con sus obligaciones lo primero que se daña es su libido sexual. 

Otra causa de anafrodisia es la falta de testosterona; esta molécula sale del testículo en los hombres y de la glándula suprarrenal y ovario en las mujeres. La testosterona es la mediadora en el cuerpo de la libido sexual. Sería la transmisora de la orden que da la dopamina cerebral a cada una de las células de nuestro cuerpo generando los signos típicos del deseo sexual. Sin testosterona una persona puede tener pensamientos y deseos sexuales, pero será muy difícil llevarlos a la realidad. Era el caso de los eunucos, hombres castrados que cuidaban los harenes. 

Las causas de la anafrodisia, en la mayoría de los casos, son psicológicas, ya sea por una mala relación de pareja (el maltrato subjetivo borra cualquier deseo sexual), o por problemas personales (familiares, laborales) que encierran a la persona en un sufrimiento crónico por el cual no puede despertar ningún deseo sexual.  

En el envejecimiento, tanto de hombres como de mujeres, hay un proceso natural de disminución de la libido sexual o anafrodisia, que se debe a la disminución de las hormonas sexuales, especialmente la testosterona. En el presente, casi todos los pacientes que sufren de este problema pueden encontrar una solución, según sea el origen de este. Desde la psicoterapia, el reemplazo hormonal y/o la normalización de la química cerebral lograrán la recuperación de la libido a cualquier edad.    

Anorgasmia, la otra cara del problema

Es la falta del reflejo orgásmico, más frecuente en mujeres que en hombres. El reflejo del orgasmo lo podemos comparar con cualquier reflejo de nuestro cuerpo, como el reflejo rotuliano (rodilla). Todo reflejo consta de la entrada de un estímulo; en el caso de la rodilla es el golpe en un tendón. Este estímulo recorre fibras nerviosas sensitivas hasta la médula espinal, en nuestra columna vertebral. Desde allí, sale otra fibra nerviosa motora que llega al músculo cuádriceps en el muslo y produce, en forma involuntaria, el movimiento de la pierna. 

El reflejo del orgasmo tiene el mismo recorrido: primero hay una entrada de estímulos sensitivos y luego una salida motora para producir contracciones musculares involuntarias. 

El sistema nervioso de todos los mamíferos, incluido el hombre, es una unidad. Por esta razón, todos los reflejos involuntarios como el orgasmo pueden ser anulados desde la corteza cerebral, lo que ocurre en los casos en que la inhibición del orgasmo se produce por ideas negativas respecto de su sexualidad.

La anorgasmia en personas que no tienen ninguna patología del aparato reproductor es totalmente reversible por medio de tratamientos de psicoterapia y mejor aún si son ayudados normalizando la química cerebral que, muchas veces, se deteriora por el estrés y la mala alimentación. 

Cómo tratarlo

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Es primordial realizar un examen físico para detectar los factores orgánicos e identificar las áreas dolorosas, una inspección para ver alteraciones anatómicas o lesiones, pudiendo observarse más frecuentemente la atrofia de la mucosa vaginal por falta de lubricación, por la menopausia o el uso de algunos medicamentos. 

Luego se debe identificar la causa. El tratamiento es lograr la lubricación vaginal corrigiendo las causas que la suprimieron, sean psicológicas u orgánicas. 

No se recomienda el uso de los lubricantes artificiales como vaselina u otros que hay en el mercado, porque pueden causar problemas de irritación, pero sí se recomienda el tratamiento natural de lubricación vaginal con estriol y la correcta orientación psicológica.  

Asesoró: doctora María Alejandra Rodríguez Zía (MN 70.787)), médica clínica / endocrinología UBA.

http://www.medicina-biomolecular.com

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