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¿Existe el boom de la paternidad tardía? Sí. Y es uno de esos temas globales que atraviesa culturas y geografías. El estilo de vida contemporáneo enmarca el fenómeno. Por un lado, la decisión de ser padres se pospone para priorizar los logros profesionales. Por el otro, el aumento de las tasas de divorcio abre la puerta a las segundas oportunidades de pareja y al crecimiento de parejas con edades "desparejas" y sin hijos.

El tema de la paternidad tardía sin duda tiene dos enfoques medulares: la mirada científica y la mirada psico-social. Lo novedoso desde el punto de vista científico es que hasta ahora siempre se ha hecho énfasis en que la maternidad tardía conlleva riesgos de desarrollar enfermedades genéticas en el embarazo. Ahora se suma que los problemas también pueden ser provocados por la paternidad tardía, entre los que se han estudiado están los niños que desarrollan autismo y esquizofrenia y bebés con bajo peso y prematuros.

Muchos ya hablan de la "paleo- paternidad", papás después de los 50 y más, sin embargo hay un grupo de varones célebres internacionales que no dudaron en su edad dorada ponerse a empujar un cochecito. Paul Mccartney tenía 61 años cuando nació su último hijo, Clint EastWood 66, Tony Randall 78, y Steve Martin tuvo en diciembre pasado a su primer hijo (con su esposa de 41 años) a los 67. Después de todo, el esperma es indestructible, siempre dijo la ciencia.

"Hay que enmarcar en que condiciones se desarrolla la paternidad tardía: ¿en qué circunstancias? ¿en qué contextos? No es lo mismo un padre primerizo que trata un anhelo pendiente o el hombre en pareja con una mujer más joven sin hijos; o si se trata de una segunda pareja - explica el médico psicoanalista y dramaturgo Dr. José Abadi-. En los últimos casos lo que está en juego es acompañar el anhelo de ella, casi con un tributo".

Las estadísticas en los Estados Unidos parecen apoyar esta teoría. Desde 1980 hasta el 2009, la tasa de papás primerizos en Estados Unidos aumentó un 47% en la categoría de edad de entre los 35 y 39 años, y un sorprendente 61% en el grupo entre 40 y 44 años. Incluso aumentó un 18% entre los hombres de 50 a 54. Esta tendencia se debe, por un lado, al alto índice de divorcios en Estados Unidos, que lleva a segundos matrimonios y segundos "hijos", y, por otro, a las parejas en las que ambos tienen una carrera propia, que suelen comenzar familias tarde.

Pero más importante es el rol de la medicina. Nunca hubo tantos procedimientos como ahora para garantizar embarazos saludables, hasta el punto de ofrecer soluciones para los hombres de mediana edad con problemas reproductivos, como medicamentos para la disfunción eréctil y tratamientos de inseminación intrauterina para comenzar el proceso de búsqueda de un bebé.

El estudio de Nature

Un estudio reciente publicado en la revista Nature vino a profundizar el tema sobre las implicancias genéticas en el embarazo que también existen en la paternidad tardía.

Los padres más añosos se enfrentan a un riesgo significamente mayor de producir un hijo con autismo o esquizofrenia, debido a mutaciones en el esperma que pueden llegar a contribuir a que estas condiciones se dupliquen por cada 16 años y medio que un hombre envejece. Esta investigación le siguió a un estudio de abril del 2012, también publicado por Nature, que encontró que los padres mayores tienen 4 veces más posibilidades que las madres de transmitir autismo, relacionado con una falla genética. Este riesgo se vuelve especialmente agudo luego de que los hombres cumplen los 35, precisamente la edad en la cual se dice que el aparentemente más frágil sistema reproductivo femenino entra en la zona de peligro.

Entre estos dos informes salió un estudio en mayo en el American Journal of Men's Health, que realiza una conexión entre la edad del padre con los nacimientos prematuros, el bajo peso al nacer y los fetos que nacen sin vida. Estos y otros trabajos, algunos que muestran las posibles conexiones entre estos padres y las apariciones de labios leporinos y algunos cánceres, llevan a la conclusión de que la paternidad tardía también tiene una implicancia de riesgo en la salud de la descendencia, quizás peor que los causados por una madre añosa.

Padres tardíos globales

Puede que Estados Unidos sea el mayor productor del mundo de papás de edad avanzada, pero no es el único. En Inglaterra y Gales, la edad promedio para ser padre subió de 29 a 32 desde 1980; en Islandia aumentó de 28 a 33. En Japón, los números no son claros porque estas encuestas comenzaron recién en el 2008, pero el promedio parece estar en aumento debido a que la situación económica lleva a que los hombres retrasen tener hijos.

China e India no tienen el problema de baja densidad de población, ni un boom de padres tardíos. Pero se están precipitando hacia uno. La establecida preferencia en ambos países por bebés varones en vez de mujeres, y los abortos selectivos y adopciones en el extranjero de niños produjeron una población joven que es desproporcionadamente masculina. Cuando esos niños alcancen la edad para casarse, la competencia por esposas va a ser voraz, y muchos hombres van a tardar en sentar cabeza o directamente no se van a casar. "A los hombres les lleva más tiempo establecerse", explica Radhika Chopra, profesora de Sociología de la Universidad de Delhi. Esto hace que ver hombres mayores con niños muy pequeños sea algo cada vez más común en la sociedad India.

Aunque es cierto que el riesgo de síndrome de Down a los 35 es 1 en 400, comparado con 1 en mil en madres de 30, la mayor parte de los padres se arriesgaría a esas probabilidades, y por lo menos los números están bien investigados y son confiables. Recien se comienza a estudiar en profundidad  los riesgos asociados con el esperma envejecido.

El genetista molecular Joseph Buxbaum, director del Centro de Autismo Seaver en la Escuela de Medicina Mount Sinai en la ciudad de Nueva York, expone de manera directa: "Es bastante claro que los números de mutaciones en aumento se relaciona con padres mayores, y en mayor parte al padre".

La importante es estar

Los problemas que plantean los padres tardíos sobrepasan lo genético.  "Lo que hay que pensar siempre es que el centro es el hijo, no el padre. La preocupación es pensar qué es más sano para un hijo, refuerza el médico psicoanalista Dr. José Abadi-. Un hijo tiene derecho a reclamar un padre que lo quiera, que lo proteja, y que tenga una disponibilidad con un tiempo físico, afectivo y lúdico para él. Y no que lo que esté en juego sea la ansiedad y el miedo del hijo de ver un padre ante sí que puede perder".

La mente de un chico no está bien adaptada para resolver esto. A los chicos les gusta la uniformidad en todas las cosas, y cuando se trata de la edad, significa que todos pertenecen a una de tres categorías: niños, adultos, ancianos. Cuando estos límites se mezclan, puede llevar a la ansiedad, algo que he observado seguido.

La pregunta más grande -¿cuándo va a morir papá?- es mucho más dura. Los padres más jóvenes lidian con el envejecimiento poniéndose una meta, como por ejemplo, ver a sus nietos crecer. Los padres tardíos hacen lo mismo, sólo que apuntan a menos. "Quiero estar en buen estado de salud cuando mi segunda hija cumpla 20". "Mi sueño es bailar con mis hijas cuando se casen".

Los padres más grandes pueden ser mejores cuidadores. El hombre de mediana edad establecido no sólo tiene más tiempo y dinero,  puede llegar a ser más protector. Los niveles de testosterona bajan un promedio de un 1% por año luego de que el hombre cumple los 30 años, lo que lo hace más paciente y menos explosivo.

"En toda paternidad demorada en el tiempo, a partir de los 50 y más se juega algo de la onmipotencia" , concluye Abadi.

La paternidad en la mediana edad no va a ser nunca un estado predilecto: el esperma se daña, los padres mueren antes. Estas preocupaciones nunca fueron una novedad para las mujeres, a quienes la biología y la sociedad siempre les hizo cada embarazo un asunto de alto riesgo.