Mundomartes 01 de enero 2013

El silencio oficial alimenta los rumores en Venezuela

Fernanda Kobelinsky

Por: Fernanda Kobelinsky

La gravedad del líder bolivariano ya es inocultable pero el secretismo y la falta de explicaciones públicas hace que los venezolanos se preparen para un escenario fatal

La última comunicación oficial sobre la salud de Hugo Chávez llegó el domingo 30 de diciembre. Habían pasado varios días sin ningún parte oficial y la cercanía con el fin de año hizo insostenible la novedad. Hugo Chávez “presenta nuevas complicaciones y se encuentra en un estado de salud delicado”comunicaba en cadena nacional el vicepresidente Nicolás Maduro desde La Habana.

El hecho de que el elegido como sucesor por el propio bolivariano hubiera viajado a Cuba y tardara más de 24 horas en hablar públicamente también sumó incertidumbre.

En el trayecto de la enfermedad, el chavismo siempre escatimó la información. Si Hugo Chávez no informaba en persona cómo se encontraba, nadie lo hacía. De hecho, nunca un médico venezolano habló como encargado oficial de la salud del mandatario.

El secretismo fue una constante y ahora, cuando ya suma más de 20 días sin ser visto públicamente, el pueblo venezolano exige detalles sobre su líder.

Chávez ganó las elecciones el último 7 de octubre con un abrumador 54% que lo ubicó en el poder por otros 6 años. Debe asumir este mandato el próximo 10 de enero.

Las presidenciales estaban previstas para diciembre, cuando finalmente se realizaron las regionales. Fue Chávez quién adelantó los comicios. En ese entonces, la oposición especuló con que el bolivariano quería restarles tiempo de campaña electoral. Ahora, a la distancia, abonan a la teoría de que, en realidad, Chávez quería ganar tiempo.

En todos estos meses, desde octubre a la fecha, la figura del nuevo vicepresidente Nicolás Maduro creció. Probablemente, el propio bolivariano buscó instalarlo antes de dar a conoce su grave estado de salud. Pero en Venezuela el vicepresidente no es elegido por el pueblo. Funciona como una especie de jefe de ministros y no está habilitado para gobernar.


Que Maduro hoy lleve adelante el país es legal solamente hasta el 10 de enero. Los mandataos venezolanos duran seis años, según la Constitución, si algo dejara inhabilitado para gobernar al presidente  en los primeros 4 años del período, hay que llamar a nuevas elecciones. Maduro hoy gobierna por el período que Chávez está terminando, no por el que ganó en octubre.

De hecho, si el 10 de enero no puede asumir, al mando del país no quedará Maduro, sino el presidente de la unicameral Asamblea Nacional. Hoy, ese puesto lo ocupa el “archienemigo” de Maduro en el interior del partido, Diosdado Cabello.

Un gran sector dentro del chavismo, que apoya al vicepresidente,  apuesta a que el próximo 4 o 5 de enero, cuando los legisladores renueven autoridades,  se desplace a Cabello de la presidencia del Parlamento. Así, si Chávez no puede asumir, el país quedará en manos de un “chavista más leal” que convoque a elecciones donde Maduro buscará su primer mandato.

Todas estas suposiciones y análisis salen a la luz solamente porque no se conoce el verdadero estado de salud de Chávez. Si todos los días, a la mañana y a la noche, el mundo conociera de boca de sus médicos el parte de salud correspondiente, no habría lugar para las especulaciones.


Con datos, precisiones y diagnósticos, se apalca cualquier rumor -bien o malintencionado-. Sin embargo, el propio Chávez decidió que la información sobre su estado llegara a este punto de empantanamiento.

 

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Es más, nadie sabe qué tipo de cáncer padece el bolivariano. Sabemos que la zona pélvica es la afectada, pero no hay datos fehacientes sobre el grado de propagación de la enfermedad.

Pasaron cuatro operaciones. Hace 21 días que Chávez no aparece públicamente

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