Sociedadjueves 13 de septiembre 2012

Luego de 13 años una jubilada podrá cobrar una herencia millonaria

Tras un largo proceso legal y ocho análisis genéticos, la Justicia de La Pampa determinó que Eva Paole, de 73 años, es la única hija de un hacendado muerto en 1983 que dejó bienes por u$s30 millones 

Luego de un proceso legal que duró 13 años, la Justicia pampeana determinó que Eva Paola, una jubilada de 73 años, es la única hija del hacendado Rufino Otero y, por lo tanto, heredera de la mitad de la fortuna de 30 millones de dólares que dejó al morir en 1983.

El juicio comenzó el 2 de agosto de 1999 y, durante el proceso, el cadáver de Otero fue profanado, por lo que se tuvieron que realizar ocho análisis genéticos para determinar si Paole era o no su hija.

La sentencia fue emitida por el Juzgado Civil Nº 5, a cargo de Claudio Soto. Ahora, el acceso de Paole a los bienes que dejó Rufino Otero depende de una nueva causa judicial y de la chance de que este fallo sea apelado. “Estamos contentos. Es una alegría muy grande, saltamos todos los tropiezos que tuvimos”, dijo ayer Eva Paole en su casa de General Acha, donde vive con una pensión mínima.

“Esto es una muestra de que no mentíamos”, señaló la mujer.

La búsqueda de identidad de Paole comenzó hace 13 años cuando uno de sus hijos escuchó el rumor de que su mamá podía ser hija del hacendado Rufino Otero en una parrilla del pueblo. “Mirá esos muchachos, qué mal la están pasando. Y lo bien que podrían estar con la plata de Rufino Otero”, fueron las palabras que oyó.

Otero tuvo la fortuna más grande en esa zona de La Pampa. Al morir dejó unas 50.000 hectáreas, inmuebles urbanos, dos aviones y gran cantidad de ganado.

Para poder llegar a la verdad hubo que rastrear la historia de Paole. Su madre, Josefa Paole, trabajaba como empleada doméstica en la casa de los Otero y se convirtió en la amante de su patrón. De esa relación nació Eva, pero su origen se ocultó. Tiempo más tarde, Rufino se casó con una mujer de su misma posición social.

En 1999 Eva Paole presentó una demanda de filiación diciendo que era hija de Rufino Otero. Pidió un cotejo de ADN y comenzó el reclamo por la millonaria herencia que había quedado en manos del sobrino del hacendado, Darío Sarasola. En ese momento comenzaron los problemas ya que, al mes, el cuerpo de Rufino Otero fue robado para evitar que se hiciera el ADN y se puso otro cuerpo en su lugar.

Esto se pudo comprobar gracias a que uno de los hijos de Paole un día pasó por el panteón de los Otero y advirtió un fuerte olor y un candado cambiado. Esto fue reportado a un sobrino de Rufino, quien era responsable del cuidado de ese pantéon.

En 1999 un juez Penal comprobó que alguien había abierto el cajón de Rufino Otero apenas unos días después de la presentación judicial de Paole. En el cajón de Rufino se encontró un cuerpo desnudo y con cortes, pero el hombre había sido enterrado vestido y no se le había practicado ninguna autopsia. Además, una placa de mármol tenía dos tornillos rotos, y la placa de hierro estaba dañada.

Paole debía demostrar que era hija de Otero, pero no tenía el cadáver para contrastar los ADN. De todos modos, los abogados pidieron un ADN entre Eva Paole y el cadáver que estaba en el féretro de Otero, advirtiendo que daría negativo y esto, en 2003, sucedió y, tal como se esperaba, dio negativo.

En 2006 otro cotejo genético entre ese cadáver y el de los padres de Rufino (Ramón Otero y Justina Portas) descartó vínculo de sangre alguno y así se confirmó el cambio de cadáveres.

Tiempo más tarde se pidió el ADN de la madre de Eva (Josefa Paole) y de la madre de Rufino Otero, Justina Portas. Esos análisis establecieron que Eva Paole era nieta de estos últimos. Los resultados se alcanzaron en enero de 2008.

Para poder llegar a la verdad se determinaron otros cuatro análisis genéticos más. Se analizaron todos los patrones genéticos obtenidos de los restos cadavéricos de los hermanos de Rufino, integrantes de la familia Otero-Portas, y se cotejaron con el patrón genético de Eva Paole: los resultados arrojaron una probabilidad de paternidad acumulada de 99,999. De todas maneras, recién ahora la Justicia falló a su favor.

En 2007 murió Darío Sarasola y fue heredado por su viuda Graciela Cabantoux y sus dos hijos. Poco después se conoció que, entre junio y diciembre de 2006, había vendido unas 26.000 hectáreas a una sociedad anónima desconocida. También vendió siete inmuebles y cuatro campos. 

Además, Cabantoux demandó a Eva Paole por fraude procesal, pero fue desestimada por la Justicia.

En diálogo con Radio 10, Paole afirmó: “Estoy muy contenta por un lado pero con bronca también por todos los años que pasaron para llegar a esta resolución”.

Además, indicó que uno de sus hijos falleció hace poco y se lamentó de que no llegó a ver el resultado.

Paole, viuda hace 47 años, madre de tres hijos varones y abuela de ocho nietos, reconoció que aún no tiene definido qué hará con la plata una vez que pueda cobrar la herencia que le corresponde. "Todavía no lo he pensado", concluyó.

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