Infobaelunes 10 de septiembre 2012

Mejorar la carrera docente para lograr una educación de excelencia

El presupuesto educativo es récord y el plantel profesional cubre el requisito de un maestro cada 25 alumnos, pero el rendimiento no es el esperado. ¿Cómo volver a hacer de la Argentina un referente en la materia?

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Argentina ha alcanzado niveles récord en inversión educativa, superando la meta del 6% fijada en la Ley de Financiamiento Educativo. Sin embargo, las pruebas internacionales sobre aprendizaje de los alumnos señalan que jóvenes argentinos tienen severos déficits de conocimientos y habilidades. Esto sugiere que, además de contar con recursos económicos, hace falta saber gestionar, saber dónde y cómo se aplican esos recursos.

Si bien los magros resultados alcanzados por nuestros estudiantes de 15 años en las pruebas internacionales son una conjunción de diversas variables, el aprendizaje de los alumnos depende en gran medida de la “calidad en la formación de nuestros docentes”. De allí la importancia estratégica que tienen los docentes, la valoración social que la sociedad realice de la profesión, la excelencia de su formación y la presencia de una buena retribución salarial que incentive la participación de los mejores.

Desde el año 2006, se fueron incrementando los fondos destinados a la educación, reconociéndola como “premisa fundamental para el desarrollo de un pueblo.” El mayor esfuerzo para alcanzar este logro estuvo a cargo de las provincias, coherentemente con el mandato constitucional que pone bajo su responsabilidad el financiamiento y la gestión de las escuelas primaria y secundaria. En igual medida, a partir del año 2006 se fue aumentando sustancialmente el salario docente. En promedio, un maestro de primaria con dedicación simple (6 horas) y 10 años de antigüedad cobra un salario equivalente al 75% del salario promedio de un empleado del sector privado (en algunas provincias esta relación se eleva al 100% y más).  Por otra parte, el plantel docente en la mayoría de las provincias cuenta con los cargos suficientes para aplicar las recomendaciones de buenas prácticas sobre la enseñanza, (un docente por cada 25 alumnos), existiendo en algunas jurisdicciones una relación de hasta dos docentes por cada 25 alumnos. Ahora es tiempo de empezar a gestionar mejoras en la formación de los docentes, los responsables de impartir la enseñanza.

La experiencia internacional indica que existen dos instrumentos para trabajar sobre el fortalecimiento de la formación de los docentes. Por un lado, para los maestros que actualmente imparten el servicio, la posibilidad de sujetar sus conocimientos a procesos de evaluación permanentes complementados con capacitaciones pertinentes y adecuadas. Por otro lado,  la estrategia adoptada por algunos países consiste en cambiar el perfil académico de los docentes nuevos a través de propender el ingreso de los mejores estudiantes en la carrera docente. De este modo se busca restablecer el prestigio social que antaño poseía la carrera para ser maestro.

En países como Chile, Finlandia, Singapur y Corea del Sur, donde los estudiantes se encuentran entre los mejores resultados de las pruebas internacionales, han tomado conciencia de este aspecto y desarrollan estrategias tendientes a mejorar la valoración de los docentes; para ello alientan la mayor participación de los mejores alumnos de los ciclos secundarios o terciarios. Se busca formar nuevos maestros partiendo de una mejora en el nivel de estudiantes que ingresan a la carrera, pues de alguna manera en su trayecto educativo han dado muestras de responsabilidad y de destreza en el estudio.

Para tener una educación de excelencia hay que tener docentes de excelencia; para atraer a los mejores candidatos es fundamental que, además de una adecuada retribución, exista el desarrollo de una carrera docente que premie la responsabilidad y la dedicación. Así -sólo así- podremos volver a ser un país referente en la región en materia de educación.

Alejandra Torres es Directora Ejecutiva de IDESA (Políticas para el Desarrollo Social)

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