Sociedadviernes 24 de agosto 2012

Mocochinchi, el arma boliviana "contra el imperio"

Es un tradicional refresco que se remonta a la conquista española. Fabricado con durazno, es la apuesta de Evo Morales para vencer a las gaseosas industriales


Cecilia, viuda de Pacheco, tiene 92 años y hace 80 que vende en una antigua plaza de La Paz el mocochinchi, un tradicional refresco casero de durazno deshidratado. Esta mujer aymara, que dice realizar esta actividad desde la época de la Guerra del Chaco con Paraguay (1932-1935), explica cómo se prepara la bebida: "Hay que lavar la 'quisa' (las bolas de durazno seco), hervir bien, con canelita, se hace cocer con canela, se hace hervir bien".

Con sombrero tipo bombín y falda aymara de varios pliegues, doña Cecilia vende la dorada bebida en la Plaza Garita de Lima, el corazón del comercio al menudeo de La Paz. Junto a su bisnieta Jacqueline, ofrece mocochinchi en vasos de vidrio, que lava en un recipiente con agua y utiliza una y otra vez con los clientes que se acercan a saciar la sed. Cada vaso "fresco de orejón" –como también se lo llama–, de 250 cc, cuesta 1,50 bolivianos (unos 21 centavos de dólar) y la venta oscila entre 400 y 600 unidades por día, dependiendo del clima.

Este popular refresco no tiene una historia oficial en Bolivia, aunque según la tradición oral, llegó al país con la colonización española, a finales del siglo XVI. Se parece al mote con huesillo de Chile, pero a diferencia de éste, no contiene mote de trigo (grano de trigo hervido y pelado).

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En Bolivia es usual que las familias lo preparen en sus casas, como una bebida de sobremesa, y que se venda en puestos callejeros en todo el país, porque su elaboración es sencilla.

María Chuca Rojas, un ama de casa de 36 años, cuenta su receta mientras toma un vaso de mocochinchi en la populosa Plaza Garita de Lima: "El durazno lo hago remojar un poquito. Como es durazno seco, lo lavo bien, luego lo coloco en agua, lo hago hervir (con) canela, clavo de olor y azúcar al gusto". Una vez que se enfría, se sirve.

AFP

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