Políticalunes 16 de abril 2012

México busca retomar el liderazgo de Latinoamérica

Luego de una década marcada por el predominio de Brasil, la recuperación de EEUU empuja sus exportaciones de manufacturas y la industria automotriz se torna más competitiva. Las debilidades políticas, en la mira

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Como potencia política y económica, Brasil ha crecido en el imaginario popular dentro y fuera de América Latina. Y la última reunión de la presidente Dilma Rousseff con el mandatario norteamericano Barack Obama ayuda a construir la imagen de liderazgo del país latinoamericano.  

Junto a esta última reunión entre los presidentes, el rol del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) es otro hecho que marca la búsqueda de liderazgo del país, ya que quiere convertirse en el "Goldman Sachs tropical", según un artículo publicado por Financial Times.

Hace una década, el país que demostraba el liderazgo económico de América Latina era México. El país recién completaba su transición política hacia la democracia. Económicamente, era más importante que Brasil. Incluso tenía un robusto sistema bancario. En ese mismo contexto, Brasil salía de una crisis de monedas y los inversores internacionales desconfiaban del perfil sindical del nuevo presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Pero las proyecciones no se cumplieron. Mientras que Brasil pasó a integrar el emergente grupo de los BRIC, la economía de México es tan sólo la mitad de la brasileña. Este retroceso se explica mayormente con la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Las manufacturas del país latinoamericano perdieron competitividad ante los bajos costos de la fabricación del gigante asiático.

Junto al factor comercial, el liderazgo político también se debilitó. Más de 50.000 personas fueron asesinadas por la guerra contra el crimen organizado en los últimos seis años. En ese contexto, Estados Unidos -su principal socio comercial- buscaba salir de la crisis de las puntocom.

Lo que perjudicó a México benefició a Brasil. China es un gran demandante de sus commodities y se convirtió en el socio comercial más importante. Los temores iniciales en torno al giro a la izquierda de Da Silva se disiparon cuando el país permitió que accionistas privados compraran acciones de Petrobras. En esta línea, las empresas extranjeras se hicieron paso en las reservas de petróleo de Brasil.

Ahora, la tendencia está cambiando. China está perdiendo competitividad porque los salarios están creciendo y el costo de transporte es cada vez más alto. Si la economía norteamericana se recupera, las exportaciones de manufacturas mexicanas volverán a subir.

La industria automovilística mexicana es otro factor que empuja su recuperación, luego de generar US$ 23.000 millones de exportaciones en 2011. Con esas cifras, superó al turismo y al sector petrolero. Empresas como Vollswagen y Nissan aprovechan los tratados de libre comercio de México para exportar sus autos al mundo.

El principal problema de Brasil se centra en su alta dependencia a los precios de los commodities, que no seguirán subiendo por siempre. La suba de los costos laborales es uno de los obstáculos más grandes, lo que produjo un reflejo proteccionista en el comercio con México.

Si bien la economía mexicana creció más rápido que la de su par latinoamericano el año pasado, han pasado sólo 12 años desde el fin de la política de un solo partido. Ahora la nación sudamericana está entrando en su tercera década de democracia. La importancia de Brasil no va a pasar desapercibida en América Latina. Pero hacia el futuro, México seguirá buscando recuperar su liderazgo.  


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