Deportesmartes 20 de marzo 2012

Rusia presentó ante la FIFA su estrategia para la Copa del Mundo 2018

"No festejamos durante mucho tiempo por la concesión. Nos pusimos de inmediato a trabajar, conscientes de que el tiempo vuela implacablemente", afirmó el ministro de Deportes ruso. La organización de Brasil volvió a ser eje de las críticas

Crédito: EFE

El funcionario Vitali Mutkó, acompañado en rueda de prensa por el director de marketing de la FIFA, Thierry Weil, añadió: "Vemos los problemas que afrontan otros países (Brasil) durante la celebración de grandes torneos y tomamos todas las decisiones para impulsar los preparativos de la Copa Mundial ya en el primer año".

Mutkó subrayó que la FIFA le permitió a Rusia adelantar muchos de los preparativos para evitar así sorpresas de última hora. En este contexto, el país anunciará en septiembre próximo los doce estadios y las once ciudades que albergarán la Copa del Mundo de 2018, entre las que figurarán Moscú, San Petersburgo, Kazán (capital de Tatarstán) y Sochi (mar Negro).

La final se disputará en el moscovita estadio olímpico Luzhnikí (para 80 mil espectadores) y los cinco requisitos que deben cumplir las ciudades son las infraestructuras necesarias, el desarrollo socioeconómico de la región donde se encuentra la ciudad sede, el diseño de un programa de inversiones y de organización, además del legado.

"Los rusos quieren que el Mundial mejore sus vidas y también la imagen del país", aseguró Alexéi Sorokin, director general del comité organizador.

El ministro de Deportes también prometió que el Parlamento ruso aprobará este año todas las garantías jurídicas exigidas por la FIFA, incluida la publicidad de cerveza en los estadios, aunque ésta sólo regirá durante el torneo, ya que en Rusia está prohibida por ley.

"Queremos que la labor del comité organizador sea transparente y accesible para aficionados y periodistas e intentaremos informar a la prensa de cada uno de nuestros pasos", aseguró el ministro, que cifró en "tres millones los hinchas que asistirán a los partidos mundialistas, de los que un millón serán extranjeros".

En principio, el Estado ruso aportará un 30 por ciento del costo de los nuevos estadios, otro tercio correrá a cargo de los gobiernos regionales y el resto corresponderá a inversores privados. Al respecto, Weil alabó la "creatividad" y "el compromiso" mostrado por Rusia para comenzar cuanto antes los preparativos y evitar retrasos.

"Rusia está utilizando el tiempo de manera apropiada y demostró que la FIFA acertó al concederle la Copa Mundial por adelantado. Esto permitirá evitar ciertos retrasos que tenemos ahora en Brasil y que tuvimos anteriormente en Sudáfrica, ya que Rusia tiene más tiempo para prepararse que Brasil", añadió.

Weil destacó que nunca antes se habían establecido los requisitos y elegido las ciudades sede con tanta antelación, por lo que manifestó su esperanza de que no se repitan los errores cometidos por la organización brasileña: "Estamos convencidos de que en 2018 el mundo aplaudirá a Rusia por organizar una fantástica Copa Mundial".

La mancha que acompaña desde un principio a los preparativos para el torneo no es un tema organizativo, sino uno de cariz social: el racismo. La liga rusa ha sido escenario en los últimos tiempos de varios incidentes contra futbolistas negros y Mutkó aclaró: "Rusia no es una excepción. Otros países también tienen problemas de racismo. Somos un país abierto. El 53 por ciento de los futbolistas que juegan en nuestro país son extranjeros".


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