Tecnojueves 08 de marzo 2012

Los EEUU preparan una demanda contra Apple por pactar precios

El Departamento de Justicia de los EEUU acusa a la compañía y cinco editoriales de actuar en connivencia para aumentar los precios de los libros electrónicos

Crédito: AP

Según fuentes anónimas citadas por el The Wall Street Journal, las casas de publicación son Simon & Schuster, Hachette, Penguin, MacMillan y HarperCollins, ésta última propiedad del grupo News Corporation, dueño del rotativo neoyorquino que publica la información.

Apple, de acuerdo con el periódico, convenció a las editoriales para que éstas cambiaran los precios de sus libros digitales antes del lanzamiento en abril de 2010 de la primera generación de la tableta iPad, de la que ayer se presentó la tercera versión.

En ese momento, el líder en el mercado de lectura digital era Amazon, la mayor tienda por Internet del mundo y que vendía la mayoría de sus libros electrónicos al precio relativamente bajo de u$s9,99 por título o menos.

Las editoriales adoptaron el llamado "modelo de agencia" en el 2010 en el mismo período en que Apple lanzó el iPad, en un acuerdo que le daba a la firma tecnológica un 30% de las ventas. Bajo ese esquema, los editores fijan el precio de un e-book y los minoristas deben comercializarlo en ese valor, sin posibilidad de descuentos.

Amazon, que fabrica el popular lector digital Kindle, se vio obligada a abandonar su política de descuentos por la presión de la "alianza" formada por Apple y las casas de publicación, que acordaron precios más altos a cambio de poder distribuir sus novelas en el nuevo iPad, indicó el diario.

The Wall Street Journal señaló que el Departamento de Justicia de los EEUU cree que esa estrategia viola las leyes federales antimonopolio y estudia presentar por ello una demanda contra las seis firmas, como ya hizo en agosto de 2011 un bufete de abogados de Seattle.

Sin embargo, las autoridades están dispuestas a llegar a un arreglo con las compañías para evitar el juicio, un pacto que según el rotativo favorecería a los consumidores, puesto que obligaría a reducir los precios de los libros electrónicos.

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