Sociedadjueves 13 de octubre 2011

Convivir con los suegros, un daño "al espíritu", según la Justicia

Así al menos lo entiende la Sala IV de la Cámara Civil y Comercial de Mendoza, que ayer falló a favor de una mujer por haber tenido que vivir con los padres de su esposo durante ocho años

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En rigor, el fallo de la Sala IV de la Cámara Civil y Comercial de Mendoza confirmó una sentencia de primera instancia y le concedió una indemnización de 2500 pesos por daño moral a una mujer que inició al demanda.

Pero la demandada no era su suegra, sino una escribana de la localidad de Guaymallén. Ocurre que la profesional orientó mal a la mujer para la compra de un departamento que construía una cooperativa.

Por ese error en el asesoramiento, la damnificada nunca pudo acceder al inmueble –el cual había sido vendido a otra persona, entre otras cuestiones– y encima perdió el dinero, según informa un matutino porteño.

Estos motivos obligaron a la señora a tener que vivir, junto con su esposo y sus hijos, durante casi una década en la casa de sus suegros. Durante ese lapso, inició una demanda a la escribana por mala praxis; le exigió que se haga cargo del dinero que perdió con la compra del departamento, que nunca pudo obtener; y la acusó de “daño moral”, por haber tenido que vivir en la casa de sus suegros.

Según los jueces de Mendoza, que hicieron lugar al pedido de la mujer, entendieron que vivir en la casa de sus suegros producto de la frustración de no poder comprarse su vivienda propia "genera daños al espíritu".

"Convive con un grupo familiar de tres generaciones, lo que demuestra su necesidad de contar con una vivienda y la frustración provocada por la pérdida de tal oportunidad, a lo que se agrega la imposibilidad de acceder a otro inmueble dado el elevado costo de los mismos. Que han transcurrido ocho años sin que su parte tenga una solución a su problema, lo que justifica la reparación por el daño moral", sostiene el fallo, que cita el matutino.

Y abunda: “Todos éstos son, sin duda, daños al espíritu, más aún cuando se trata de una vivienda familiar, donde cualquier familia realiza ingentes esfuerzos para obtenerla y donde deposita no sólo sus sueños, sino también su proyecto de vida".

Por lo mismo, la Cámara Civil fijó como recompensa por esos daños una indemnización de 2500 pesos.