Políticamiércoles 21 de septiembre 2011

"El fin del narcotráfico es algo utópico"

El especialista colombiano en seguridad ciudadana Hugo Acero Velásquez, reconocido mundialmente por su papel en la reducción de los índices de inseguridad y violencia en Bogotá, dialogó con Infobae América

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Este ex secretario de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la capital colombiana (1994-2003) y actual consultor en esa temática cree que la mejor forma de combatir el narcotráfico es dotando de más poder a los municipios. En una entrevista con Infobae América, explicó cómo una mirada local e integral de los delitos permite reducir la criminalidad.

Sus políticas se basaron en un abordaje interdisciplinario del fenómeno y en la profesionalización de los funcionarios públicos y de la Policía, puntos que expuso en el Congreso Latinoamericano de Observatorios, Prácticas y Resultados Promisorios en Seguridad Local, que tuvo lugar en Buenos Aires, Argentina, el 20 de septiembre. Acero Velázquez destacó los beneficios de ese tipo de programas estatales y propuso enfrentar al narcotráfico desde los gobiernos municipales o regionales.

¿Qué implicancias tiene que el Estado local se haga cargo de la seguridad?

Tenemos un gobierno federal, que es el Estado nacional, tenemos un gobierno departamental que es intermedio y tenemos un gobierno local, representado por los alcaldes. Digamos que las responsabilidades en esta materia deberían ser compartidas y las instancias de poder deben hacerse cargo del tema. Pero tienen que recaer mucho más sobre los alcaldes, porque ellos son quienes saben cuál es el problema. Saben dónde suceden, qué le duele a sus ciudadanos y por ello son actores importantes que tener en cuenta.

¿Basta con los cuerpos de seguridad para garantizarla o hacen falta otras perspectivas?

No. Precisamente la participación del alcalde lo que hace es sumar recursos, y no estoy hablando sólo de dinero, sino de diversos recursos útiles para enfrentar el tema de la seguridad ciudadana. Recuperar un parque abandonado es una acción administrativa que seguramente le corresponde a la Secretaría de Recreaciones o de Infraestructura y es una acción que provee mejor seguridad. Iluminar una calle, recoger la basura y que la ciudad esté completamente limpia; que el sistema educativo tenga una cobertura del 100 por ciento y haya menos deserción, pues eso no sólo nos da mejor capital social sino más seguridad en la medida en que algunos jóvenes no terminan en las pandillas, por ejemplo.

La ley de Seguridad Ciudadana, promulgada por el presidente Juan Manuel Santos, está destinada mayormente a las penalidades de los delitos comunes, ¿es un buen aporte desde su punto de vista?

Creo que la sanción de esa norma lo que hace es complementar algo que ya existe. No busca avanzar sobre los campos en los que ya se está trabajando. Los alcaldes de Colombia tienen responsabilidad legal y constitucional sobre la seguridad y saben que pueden desarrollar acciones desde la estructura municipal. La ley suma normatividad y da unos instrumentos para que se puedan manejar de mejor forma las políticas en esa área.

Tras décadas de enfrentamientos con las guerrillas, en Colombia surgieron nuevos fenómenos como las bacrim y el narcotráfico que están muy instalados en las ciudades, ¿por qué pasó eso?

Porque eso es un negocio, sobre todo el narcotráfico, que va a estar donde haya consumidores, donde haya demanda. La verdad es que la demanda, no sólo en Colombia sino en la mayoría de los países, viene creciendo. Y la mayor parte de la gente que compra droga está en los centros urbanos. En consecuencia, los grupos narcos se trasladan a ellos. Pasó así en mi país y en el resto de los países, aunque no sean productores, está registrándose ese proceso.

¿El narcotráfico también debería ser abordado desde una perspectiva de seguridad ciudadana?

Desde luego. Algunos alcaldes dicen: "¡Ah no! ese problema es federal, le corresponde al gobierno nacional", pero si se ponen a esperar que sean las autoridades nacionales las que solucionen los problemas que pasan en la puerta de un colegio, pues eso nunca se va a solucionar. Ese conflicto va a acrecentarse y va a generar violencia. Entonces, lo primero que se debe hacer es tratar de trabajar con el Ejecutivo nacional y tratar de erradicar la venta de droga de las puertas de las escuelas.

¿Cree que de esa forma se puede limitar o poner fin al accionar del narcotráfico en la región?

Poner fin no. Eso sería utópico. Pero es factible el control. Es posible que algunos municipios tengan mayor poder y que hagan que los narcotraficantes terminen yéndose a otra zona. Es factible detener y enjuiciar a esos delincuentes y mandarlos a la cárcel. Eso puede hacerse utilizando bien los elementos que cada alcaldía tiene disponibles.

Usted planteó que en la lucha contra el narco deben evaluarse distintas alternativas, entre ellas la despenalización de las drogas, ¿eso contribuiría realmente?

Mientras que sea ilegal, las distintas instancias del Estado tienen la obligación de combatirlo. No hay ninguna opción, eso no es negociable. Deben combatirlo. Pero se está abriendo una puerta muy grande para el debate de la legalización. En los Estados Unidos, hay estados donde la marihuana es legal. Acaban de perder un referéndum en La Florida que en los próximos años se va a ganar. Es más, ya tienen un proyecto de impuestos a la marihuana que, si se aprueba, va a significar un ingreso de 1.400 millones de dólares por año. Ése es un presupuesto nada despreciable para un alcalde.

Es una propuesta similar a la que realizó el ex presidente de México, Vicente Fox.

Sí, pero él lo está planteando casi de manera unilateral. La discusión de la legalización debe ser a instancias de los organismos multinacionales, como la ONU, y debe ser una decisión multilateral, no de un país.


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