Políticamartes 25 de enero 2011

El 40% del territorio cultivable de Cuba está desaprovechado

Los terrenos siguen ociosos a pesar del plan de entrega de tierras a campesinos decretado por el presidente Raúl Castro en 2008. La Habana importa el 80% de los alimentos que necesita para abastecer el consumo interno

Crédito: AP

El Gobierno cubano decretó hace más de dos años la entrega de tierras sin cultivos en régimen de usufructo. Se trató de uno de los principales proyectos oficiales para promover la agricultura y aumentar la producción de alimentos.

"Los datos oficiales del Centro Nacional de Control de la Tierra, dependiente del Ministerio de Agricultura, computados hasta el 11 de enero, confirman que pese a estas entregas todavía el 40% de la tierra nacional está ociosa", informa el diario oficialista Granma.

Las fuentes oficiales citadas por el periódico reconocen, además, deficiencias en el proceso de entrega de esos terrenos, como "cierta lentitud en las gestiones" y la "tardanza" de algunos organismos en declarar "ociosas" sus tierras para que formen parte del programa gubernamental. También admiten "dilaciones injustificadas para ubicar las tierras a los solicitantes", "retraso en completar los expedientes" y otras demoras burocráticas.

Cuba importa cerca de un 80% de los víveres que consumen sus habitantes, transacciones que le significan un gasto de más de 1.500 millones de dólares al año. El Gobierno cubano decidió poner a trabajar todos los terrenos estatales desperdiciados porque los productores privados, con tan sólo un 35% de la tierra cultivable, producen en 60% de los alimentos cubanos.

Hasta la fecha, según los datos de Granma, el Ejecutivo ha entregado en usufructo 1,1 millones de hectáreas y más del 70% se encuentra en "puesta en uso", es decir, en fase de preparación de los suelos, siembra o producción.

Cuando comunicó la medida, Castro, insistió en que la producción de alimentos es un asunto de "seguridad nacional" e hizo énfasis en la necesidad de reanimar la producción agrícola para reducir las importaciones. Sin embargo, la burocracia del aparato estatal dilata la concreción del plan.

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