Sociedadjueves 20 de enero 2011

Las jóvenes que iban a las fiestas de Berlusconi eran incitadas por sus propias familias

Detrás de las muchachas implicadas en el Rubygate estaba la ambición o la desesperación de padres y hermanos deseosos de encontrar un amigo influyente que resolviera problemas

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Si faltaba un ingrediente en la investigación abierta contra el jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, por presunto tráfico de influencia e incitación a la prostitución de menores, es el de las familias de las aspirantes a frecuentar las residencias del Premier.

De la transcripción de las escuchas telefónicas que reproduce la prensa italiana surge claramente que tanto los padres como los hermanos de las jóvenes las incitaban a participar de las polémicas veladas organizadas por el Cavaliere.

El diario italiano Corriere Della Sera reproduce, por ejemplo, el diálogo entre Roberta, una de las muchachas que asistió a las fiestas en la mansión de Arcore, ubicada cerca de Milán, y su hermano, Stefano:


Roberta: ... lo veo sólo el domingo, ¿qué resuelvo en un día? Debería estar dos o tres días en su casa.


Stefano: (Berlusconi) puede resolver buena parte de nuestros problemas...


Roberta: Lo sé, querido


Stefano: .... los de mamá, los tuyos y los míos.

"Hay un montón de chicas que te ganaron de mano, Giada, Isabella, Cristina, a ver si te despiertas, hija mía", dice en otra conversación telefónica el padre de Barbara Faggioli, otra de las invitadas a las fiestas, según el mismo diario.

Y está también el caso de Iris Berardi que, evocando una velada con Berlusconi, se queja a su madre por teléfono: "¡Por poco me tuve que poner a llorar para tener lo que tuve hoy!". Y ella le pregunta: "¿Cuánto te dio? ¿Cinco mil euros?", a lo que la joven responde: "Siete".

Algo de esto se vio ya en la actitud de los padres de Noemi Letizia, la joven menor de edad a cuyo cumpleaños asistió Berlusconi, provocando el hartazgo de su esposa que por ese hecho se decidió a pedirle el divorcio. En aquel momento, la madre de la joven de la discordia se sinceró con el diario Times: "Espero que Berlusconi pueda hacer por nuestra hija lo que no pudo hacer por mí", en referencia a su sueño juvenil de ser showgirl.

En suma, la visión poco edificante de padres más dispuestos a servirse de sus hijas que a velar por ellas... y por su reputación.

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