Sociedaddomingo 02 de enero 2011

El cártel La Nueva Federación firma el crimen de “La Pelirroja”

Gabriela Elizabeth Muñiz Tamez, ex secuestradora, apareció colgada de un puente en Monterrey. El hecho se enmarca en la guerra de cárteles desatada entre los narcos mexicanos

La hipótesis que se maneja es que la ya conocida Nueva Federación, creada por una alianza entre los cárteles de La Familia Michoacana, del Golfo y el de Sinaloa, se habría escindido de sus organizaciones de origen y comenzado a actuar de manera independiente.

De acuerdo con las informaciones publicadas en los sitios online en los cuales se sigue la guerra narco, el nuevo cártel se autoadjudicó el asesinato de Gabriela Elizabeth Muñiz Tamez, alias "La Pelirroja". El grupo reivindicó también otros asesinatos, junto con advertencias a los colaboradores de los Zetas.

Con esa declaración, sus intenciones pasan únicamente el tráfico de drogas y se declararan en contra de secuestros, extorsiones o cobros de impuestos o peajes. La Nueva Federación busca también acusar a la Policía del Estado de Nueva León y a su gobernador de estar aliados con los Zetas. Advierten que en caso de no cambiar de bando podrían convertirse en su blanco.

El sábado a las 06:30 de la mañana, "La Pelirroja" apareció colgada de un puente en la concurrida Avenida Gonzalitos, de la ciudad de Monterrey. La mujer de 31 años de edad había sido encarcelada en julio de 2009 acusada de llevar adelante sendos secuestros a importantes empresarios de la zona, incluyendo a sus propios familiares.

El lunes 27 de diciembre, Muñiz Tamez había sido "liberada" por un grupo armado que, en realidad, la secuestró mientras se dirigía al Hospital Universitario para recibir tratamiento por hematomas en la zona gastrointestinal. Sin embargo, los narcos de La Nueva Federación reclaman que a pesar de que ella pensó que venían a liberarla, todo el hecho se debió a un ajuste de cuentas.

Por su parte, las autoridades mexicanas se encargaron de encarcelar a los que consideraron responsables del traslado de la mujer, debido a las sospechas de complicidad con la banda de delincuentes. Tanto el médico que firmó la orden, como los cuatro vigilantes encargados del transporte y el propio subdirector del hospital están detenidos. Otras 60 personas fueron indagadas para conocer el alcance de las vinculaciones.

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