Economíaviernes 10 de diciembre 2010

El desborde de costos laborales en 2010 absorbió la rentabilidad

Según un informe de la UCES, esta situación alentó la sustitución de mano de obra por máquinas. El cuadro explica la preocupación de la dirigencia empresaria por poner límite a la injerencia sindical y a las ART

Tras el receso que se verificó en la actividad manufacturera en 2009, la producción fabril y sus ventas experimentaron en el año siguiente una notable tonificación. Sin embargo, un análisis del Instituto de Estudios Laborales y Sociales de la UCES (Idelas), a partir de datos del Indec sobre la Encuesta Mensual Industrial detectó que no sólo la recuperación no fue homogénea, sino que además se asistió a un generalizado deterioro de la capacidad de las compañías para generar caja.

"La dificultad de la economía argentina para ofrecer condiciones estables que indujeran a los empresarios a encarar políticas de inversión de largo plazo y posibilitar la creación sostenida de puestos de trabajo, estuvo especialmente determinada por el rumbo singularmente ascendente que tomaron los costos laborales, luego de la natural licuación que provocó la mega devaluación del peso en 2002, y que sólo pudo sostenerse en el año siguiente", observan los expertos del Idelas.

Agrega el trabajo que "los datos del Indec muestran que la fuerte recuperación de la actividad productiva no fue suficiente argumento para asegurar la creación de puestos de trabajo, por el obstáculo que impuso una política gubernamental de ingresos que se sustentó más en el impulso exagerado del consumo a través de alzas de las remuneraciones a tasas muy superiores al aumento promedio de precios de la economía, que en una saludable coordinación con el incentivo a la inversión productiva, las ganancias de productividad y la conquista de mercados de exportación de largo aliento".
 
El resultado de esa combinación particular, que se eligió como estrategia de carácter permanente y no meramente transitorio, para superar los efectos de la crisis inicial, fue el camino paralelo que transitaron los índices de producción y de aumento nominal del promedio de las remuneraciones desde 2003, con un sesgo ascendente de estas últimas, muchas veces convalidado como alternativa para evitar o minimizar los cuadros de conflictividad laboral. "Hasta 2007 ese escenario, en un contexto de tasas de inflación real en el sendero del dígito anual, posibilitó un ciclo virtuoso de creación neta de puestos de trabajo y reducción de la capacidad ociosa", explica el estudio.

Inquietante pérdida de competitividad
De ahí que sostiene Idelas-UCES que "esa situación comenzó a dar señales contundentes de fatiga desde 2008, hasta llegar a un punto de destrucción neta de puestos en la recesión de 2009 que surgió tras la crisis financiera internacional y que no tuvo resto para derivar en una reacción positiva en el fuertemente expansivo 2010”.

"El escenario más grave lo enfrentaron las empresas que destinan una parte importante de su producción al mercado externo, porque la severa apreciación del peso provocó un insoportable aumento de los costos laborales en dólares, dada su condición de tomadoras de precios de la plaza internacional. De ahí la imposibilidad de generar empleos que muestran la mayor parte de las manufacturas", explica el estudio privado.

Aún en un contexto de notable repunte de los precios internacionales, aunque morigerados con la suba de las retenciones, las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario disminuyeron 11,4% en el primer semestre de 2010 en comparación con similar tramo de 2008. -Se excluye la comparación con 2009, porque como fue un año recesivo todas las variaciones son alcistas, producto más de la reactivación, que de un crecimiento genuino-.

En el caso específico de las manufacturas de origen industrial, las estadísticas oficiales dan cuenta de un modesto aumento agregado de las exportaciones de 9,2% en dólares en dicho período, impulsadas por la rama de productos químicos y conexos 13,4%, papel y cartón 11,7%, manufacturas de yeso 14,8%, metales preciosos 107,7% y material de transporte 18,2%. Por el contrario se contrajeron las correspondientes a las ramas productoras de plásticos, cauchos, manufacturas de cuero, textiles, calzados, metales comunes, máquinas y aparatos eléctricos y vehículos de navegación.

"Para paliar semejante restricción al crecimiento sostenido de la actividad fabril, las empresas se abocaron a encarar modestos programas de sustitución relativa de mano de obra por capital fijo, como única forma de evitar un severo deterioro de la productividad y pérdida de competitividad”, observa el trabajo de Idelas-UCES.