Sociedadviernes 12 de noviembre 2010

Dramático relato de los sobrevivientes del Carnival Splendor

Un incendio fue el inicio de un calvario de tres días para 4.500 pasajeros y tripulantes del crucero averiado en el Pacífico mexicano, donde toleraron el hedor y la falta de comida

El viaje de ensueño de Karen Blocker comenzó a desbaratarse al amanecer cuando su camarote se sacudió "como en un terremoto". "Le dije a mi hija: 'Este barco ya no se mueve. Tenemos que salir de aquí'', relató Blocker.

Abrió la puerta y vio el pasillo lleno de humo, mientras la tripulación le pedía a los pasajeros que se dirigieran a los botes salvavidas.

A fin de cuentas, los botes no fueron necesarios, pero el susto fue sólo el comienzo de un vía crucis de tres días para los casi 4.500 pasajeros y tripulantes a bordo del Carnival Splendor.

No fue sino hasta que los remolcadores atracaron el crucero de casi 300 metros de largo en el muelle de San Diego el jueves que los cansados pasajeros pudieron contar sus historias al mundo.

Su navío se quedó sin propulsión y sin electricidad el lunes luego de un incendio en el cuarto de máquinas cuando se hallaban a 320 kilómetros (200 millas) de San Diego y a 70 kilómetros (44 millas) de las costas de México.

A esa distancia, estuvo fuera del área de servicio para teléfonos celulares gran parte de la odisea. El incendio dejó al barco sin aire acondicionado, agua caliente ni comida caliente. El casino se cerró y, por un tiempo, también los bares. No se podía usar la piscina porque las bombas no operaban.

Mark y Ginger Kalin, junto con su hija de nueve años, estaban en el crucero como parte de una convención de magos.

"Lo peor fue no saber (...) qué iba a pasar y cuántos días íbamos a estar así", dijo Ginger Kalin el viernes en el programa "Early Show" de la cadena CBS.

"Considerando la situación, todo mundo se portó decente. Creo que hicimos limonada con los limones. ¿Qué más puedes hacer?", dijo.

Para Edward Warschauer, de Reno, Nevada, la peor parte del incidente fueron los inodoros tapados. Dijo que tuvo que destapar el baño de su camarote varias veces usando un vaso.

"Pongámoslo de esta forma: esta fue mi peor pesadilla, mi fobia, estar en el mar en un barco y quedar varado", dijo Warschauer AP.

La recién casada Stacy Noreiga dijo al programa "Good Morning America" de la ABC que la situación fue particularmente preocupante para ella porque está embarazada.

"Fue muy difícil, en especial porque los olores eran inconcebibles", dijo. "Parecía como si cada piso al que fuéramos tuviera un olor distinto".

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