Infobaeviernes 05 de noviembre 2010

Medialunas, imbatibles en sabor y en precio

No hay cupcake ni macarrón que logre destronar a la imbatible croissant entre los gustos del consumidor agentino, más allá de que en los últimos años multiplicó su valor por 6 o más, dependiendo de la panadería. Las facturas preferidas

Crédito: longhorndave
Hay pocas cosas tan placenteras y deliciosas como la medialuna mojada en la taza de café con leche. Calentitas o frías, de grasa o de manteca, se convierten en un lujo que pocas monedas pueden comprar, ideales cuando el sol empieza a asomarse.

No existe panadería argentina que no cuente con medialunas en sus vitrinas, emanando ese exquisito e insuperable olor que sólo las recién horneadas pueden tener.

Largas, cortitas, con panza, puntitas, dulces con un dejo salado, con almíbar, livianitas, esponjosas, de textura suave, crocantes por fuera y aireadas por dentro. La medialuna es uno de los pecados más sabrosos que uno puede cometer.

Conocida por ser uno de los placeres más baratos al que casi todos pueden acceder, en el último tiempo llevarse una docena está cada vez más “salado”. Horacio Parrondo, dueño de la confitería Los Molinos, contó que durante los ocho años comprendidos entre 1994 y 2002, el precio se mantuvo congelado en sólo $3,60.

“A partir de entonces, los costos de producción nos generaron a todas las confiterías la necesidad de aumentar un promedio de un 20% anual acumulativo”, sentenció al tiempo que reconoció que en la actualidad la docena cuesta $22,80.

Al argumentar la escalada de precios, aclaró que las panaderías sufrieron incrementos en casi todos los aspectos del proceso producto de la inflación en especial de los lácteos. Según detalló, la manteca aumentó desde 2002 un 100% en dólares, lo que se traduce en que el costo se multiplicó por 8 desde entonces.

A pesar de los aumentos y de la irrupción en el mercado de nuevos productos como los cupcakes y macarrons, el consumo casi no varió y, para Parrondo, bajó apenas “muy levemente” y esta vez no fue por el precio sino por la tendencia al mayor consumo de productos light, como sustitutos de las medialunas.

Oscar Zanabone, el gerente de calidad de Las Medialunas del Abuelo, destacó que la medialuna sigue siendo lo más buscado y que producen 20.000 docenas por día los 365 días del año.

Al referirse a los incrementos, indicó: “Nosotros aumentamos el precio una vez al año, es decir el último aumento fue a principios del año pasado. Los aumentos en panadería, se dan por varias causas, la harina margarina y azúcar han subido en gran forma”.

¿De grasa o de manteca?
Los amantes de las medialunas están enfrentados en dos bandos bien divididos. Por un lado están los que prefieren las de grasa y por otro, los amantes de la “gordita” de manteca.

“Las que más se venden son la medialunas de manteca, aunque las de grasa tienen sus fieles seguidores. Tanto los panificados como los productos de hojaldre han aumentado mucho en su proporción, bajando el porcentaje de las de manteca aunque siguen manteniendo el primer lugar”, confesó Zanabone.

En tanto, desde la panadería Los Molinos indicaron que las medialunas de manteca tienen muchos más adeptos entre los porteños, considerados muy dulceros. “Probablemente en el interior se venda mas lo salado”, dijo Parrondo.

En cuanto a las facturas favoritas, el vigilante es el más vendido después de la medialuna. “De manteca con mucha crema o membrillo. En ese sentido, no varió su ubicación en las preferencias de nuestros clientes”, destacó.

El peso de la medialuna es un tema de debate. Si bien no existe una medida standard, eso debe definirlo la confitería. El propietario de Los Molinos señaló que  “a partir de la crisis de fines de 2001, muchas casas optaron por reducir el tamaño, el peso y la cantidad de condimento de las medialunas, para optimizar costos y poder mantener un precio competitivo. Antes no existían docenas de medialunas de manteca que bajaran de los 500 gramos y hoy nos encontramos con algunas que no alcanzan los 400 gramos. También, la aparición de cadenas de medialunas industriales profundizaron la tendencia hacia este fenómeno”.

Por su parte, Zanabone consideró que “el peso no es un valor en sí mismo, el cliente valora el sabor, la frescura, la textura de la miga, las materias primas con que se elabore, si estos parámetros están bien definidos para el cliente este elige este producto en detrimento del de mayor peso”.

Un poco de historia
La croissant tuvo su nacimiento en el año 1683, cuando los turcos querían invadir Viena. Al no poder vencer sus tropas, decidieron cavar un túnel durante la noche para acceder a la ciudad y así sorprender a sus habitantes.

Sin embargo, los atacantes se toparon con un pequeño imprevisto: los panaderos vieneses trabajaban de noche y, al escuchar el ruido de palas y picos, dieron la voz de alerta y lograron desbaratar el plan de los atacantes.

Para recompensarlos en emperador Leopoldo I les otorgó el permiso de portar espada a la cintura. Ellos, agradecidos, inventaron dos tipos nuevos de pan: uno con el nombre “emperador” y otro llamado Halbmond, también conocido como croissant o medialuna.