Sociedadviernes 13 de agosto 2010

El top 100 de las universidades no incluye latinoamericanas

El ránking 2010 elaborado por la Universidad de Shangai ratifica la supremacía de los centros educativos de los EEUU. México, Buenos Aires y San Pablo figuran recién entre las 200 mejores


La esperada lista de 500 universidades es publicada todos los años, desde 2003, por la Universidad Jiaotong de Comunicaciones en Shangai, China.



Sus detractores la critican por contemplar criterios científicos y de investigación antes que formativos: toma en cuenta, por ejemplo, el número de premios Nobel egresados o los artículos publicados en la revista Science.



Aunque el continente recibe cada año a cientos de miles de extranjeros en busca de educación de calidad y barata, ninguna universidad de Latinoamérica figura entre las 100 mejores.

Con seis centros educativos, Brasil es el país de la región que más aparece en la lista. La Universidad de San Pablo es la primera latinoamericana, seguida de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Buenos Aires. Son las únicas tres en el top 200 de Shangai.



Chile, con la Universidad Católica y la Universidad de Chile, cuenta con dos establecimientos seleccionados entre los 500 más destacados.



El dominio de las universidades estadounidenses es aplastante. Harvard fue electa por octava vez consecutiva como la mejor del mundo, seguida de Berkeley, que le arrebató el puesto a Stanford. Otras cinco de los EEUU copan los diez primeros puestos, que sólo incluyen a las británicas Cambridge y Oxford, entre las no estadounidenses.



Quejas desde Europa

El ránking de Shangai es esperado con ansiedad en todo el mundo, incluso por los ministros de Educación europeos, que cada año se indignan con los puestos que ocupan las universidades del Viejo Continente. "No nos imaginábamos que los resultados tendrían tanta influencia", dijo a la agencia AFP Ying Cheng, director ejecutivo del Centro de Jiaotong.



En Francia acusan a la clasificación de ser "exclusivamente científica" y concentrarse en la investigación, ignorando la calidad de la formación. Casi en venganza, el ránking desencadenó una cantidad de artículos académicos sobre los pobres resultados de las universidades chinas. París milita por un ránking europeo, al igual que otros países del bloque continental.



Francia envió a su ministra de Enseñanza Superior el mes pasado al campus de la Universidad de Shanghai para quejarse por la clasificación; Noruega hizo lo propio, y se espera que Dinamarca siga sus pasos.

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