AP 162
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Hace algunos meses, las marchas de las Damas de Blanco comenzaron a tomar otro tenor. La Policía cubana, a pedido del dictador Raúl Castro, comenzó a reprimirlas, en un intento por acallar sus voces que ya llevan siete años pidiendo por sus familiares encarcelados.

El portal El Nuevo Herald contó la historia de este grupo de valientes mujeres, que no dudaron en desafiar al régimen en un intento por lograr la liberación de los presos políticos, condenados a hasta 28 años de prisión.

Se conocieron en 2003 en Villa Marista, la tenebrosa sede de la policía política de la isla, donde se encontraban muchos de los 74 disidentes detenidos durante la ola de represión conocida como "La Primavera Negra de Cuba".

Sólo tres o cuatro de ellas eran activistas, pero comenzaron a pensar de qué manera podían organizarse para pedir por sus padres, esposos e hijos. Así recordaron que ya existía un grupo de madres de disidentes políticos encarcelados, el Comité de Madres Leonor Pérez ?llamado así en homenaje a la progenitora de José Martí-, que se reunían en la Iglesia de Santa Rita vestidas de blanco en verano y de negro en invierno para llamar la atención de los diplomáticos y periodistas extranjeros que asistían a misa cada domingo.

Decidieron hacer lo mismo. La primera vez que se presentaron en esa parroquia fue el 30 de marzo de 2003. Sólo algunas de ellas fueron, pero inmediatamente llamaron la atención por su atuendo blanco y su gladiolo rosado.

María Elena Alpízar, periodista independiente que ahora vive en Miami, fue la que en un reportaje aparecido bajo seudónimo el 28 de mayo de 2003 les dio el nombre: las Damas de Blanco.

"Empezamos nada más que permaneciendo de pie a la puerta de la iglesia. Luego empezamos recitando el Ave María, luego caminando, caminando más lejos, y así sucesivamente (?). Estábamos tan unidas que no me acuerdo quién fue la primera que dijo: 'Vamos a caminar'", relató Blanca Reyes, quien perteneció al grupo hasta que su esposo, el periodista Raúl Rivero, fue puesto en libertad en el 2004 y salieron para España. Reyes representa ahora al grupo en Europa.

Si bien las primeras marchas no se alejaron mucho de la iglesia, con el tiempo fueron ganando las calles, hasta que el 19 de marzo de 2004 un grupo de 17 mujeres llegaron hasta la agencia que administra las cárceles y la Administración Nacional para entregar una petición de liberación de sus familiares.

Según cuentan las Damas de Blanco, sus parientes son constantemente amenazados en prisión con que empeorarán sus condiciones si sus esposas no dejan el activismo. También denuncian que sus hijos sufren presiones en el colegio (algunos fueron sometidos a test psicológicos para ver si habían "adquirido las ideas de sus padres", y otros directamente expulsados), e incluso las fuerzas del régimen han llegado a tratar de reclutar a los novios y novias de sus hijos mayores para que investiguen a la familia.

En los últimos tiempos, a los gritos y agresiones de las turbas incitadas por los dictadores se ha sumado la Policía, en un intento por acallar sus voces y terminar con sus marchas. Pero ellas aseguran que continuarán en las calles.

La semana pasada, Berta Soler, esposa de Ángel Moya Acosta ?quien cumple una condena de 20 años-, sostuvo: "No importa lo que nos hayan hecho o lo que nos puedan hacer, nosotras continuaremos tratando de caminar, tratando de reclamar libertad para nuestros seres queridos. Porque lo que nos une es el dolor''.