Infobaelunes 21 de julio 2008

Para la Justicia, llegar tarde al trabajo no es una causal de despido

"La empresa lo despidió sin sancionarlo, es como que se hubieran perdonado las faltas anteriores", explicó un abogado a Infobae.com

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Una proveedora de gas natural comprimido echó al trabajador el 5 de diciembre de 2006, al alegar que "incurrió en sucesivas faltas injustificadas y sin aviso y que recibió severas amonestaciones".

Sin embargo, la justicia laboral consideró injustificado el despido. ¿Las causas?

Para el abogado especialista en Derecho del Trabajo Vicente Garófalo, "para que haya una sanción de este tipo debe haber una sanción concreta anterior; aquí se lo despidió por reiteradas llegadas tarde sin aviso y faltar sin aviso".

Consultado por Infobae.com por la causa que llevó a la Justicia a fallar en favor del empleado, el letrado explicó: "La situación podría equipararse con lo que ocurre en el fútbol, donde si la falta es menor, el jugador recibe a modo de ‘aviso’ una tarjeta amarilla y no la roja directamente".

"De lo contrario, queda como que la decisión fue tomada sin antecedente", dijo Garófalo respecto al reciente fallo y agregó: "El empleado no había acumulado antecedentes que justificaran la decisión mayor...lo cual para la Justicia es como si le hubieran perdonado las anteriores".

Dado que las faltas anteriores no habían sido sancionadas, la Justicia lo tomó "como si lo hubieran disculpado", por lo que consideró ilegal que ante la última llegada tarde la empresa decidiera juntar todos los antecedentes.

Asimismo, los compañeros de trabajo aportados para probar los incumplimientos los confirmaron, pero los jueces subrayaron que ninguno de ellos compartía más que fugazmente el horario laboral con el afectado, "por lo que mal pueden testimoniar sobre las ausencias sin aviso, y mucho menos sobre las llegadas tarde".

"El testimonio es válido por lo que una persona vio o escuchó", explicó el profesional, quien remarcó que "todas esas cosas hacen que ese despido, en ese caso particular haya sido rechazado y la empresa perdiera el caso como si despido sin causa".

Garófalo destacó, asimismo, que "no hay estructura productiva que no se conforme de una estructura organizativa...si no, no hay empresa que funcione".

Lo que el profesional subrayó son las particularidades que hicieron que este fallo sea favorable al empleado: "No es como aparece en varios medios, que insinúan que ahora se puede faltar cuando se quiere".

El caso

La empresa, una proveedora de gas natural comprimido, se desprendió del trabajador el 5 de diciembre de 2006, al alegar que "incurrió en sucesivas faltas injustificadas y sin aviso y que recibió severas amonestaciones".

"En el mes de octubre de 2006 llegó tarde cuatro veces (días 1, 7, 8 y 29) y tuvo dos faltas sin aviso ni justificación (días 15 y 23)", mientras que en noviembre del mismo año "llegó tarde tres veces (días 2, 19 y 26) y faltó sin aviso ni justificación en una oportunidad (día 12)", agregó la firma.

Sin embargo, los camaristas Julio Vilela y Graciela González entendieron que le correspondía a la empleadora "acreditar las faltas supuestamente cometidas... para luego evaluar si las mismas revestían la gravedad suficiente que justificara su despido".

Los compañeros de trabajo aportados para probar los incumplimientos los confirmaron, pero los jueces subrayaron que ninguno de ellos compartía más que fugazmente el horario laboral con el afectado, "por lo que mal pueden testimoniar sobre las ausencias sin aviso, y mucho menos sobre las llegadas tarde".

Los jueces coincidieron en salvaguardar el principio según el cual los antecedentes desfavorables de un trabajador pueden ser utilizados para justificar un despido, siempre que exista un hecho desencadenante para concretarlo.

"Mientras el hecho detonante no se verifique, los antecedentes no pueden ser analizados porque o no han merecido sanción o han sido perdonados, y pretender hacerlos valer sin un hecho final y actual...
afectaría el principio de simultaneidad entre la injuria y la sanción", concluyeron.

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