Infobaemiércoles 10 de octubre 2007

La última moda en robos a colectivos: de no creer

Es un "colmo". No se parece a otra modalidad. Ocurre desde hace menos de un año y ya afectó a decenas de unidades. Se produce siempre en el mismo tramo de la Ciudad. Las fotos

"Cómo será que esto ya es común que el otro día hasta un pasajero vino a avisarme que me estaban robando otra vez. Fue en Pompeya, cerca de Nuestra Señora del Rosario, sobre la avenida Sáenz", contó a Infobae.com un chofer de la Línea 115 cuando, en pleno recorrido, cruzaba la iglesia.

Durante el viaje, señaló a este medio unos trozos de plástico negro. "Eso es lo que no les sirve y por eso lo tiran. Así pueden verse cerca de la vía acumularse más y más", detalló.

Pero es cuando los colectivos llegan a la estación que la empresa TARSA tiene en Villa Soldati que se aprecia esta realidad: a una de cada tres unidades le falta parte o toda la bagueta anti-roce, que es la barra recubierta en goma ubicada al costado del coche para evitar deterioro de chapa o pintura.

Y no es sólo a las Líneas 115 ó 150 que afecta esta nueva modalidad. "Todos los colectivos que pasan por la zona sufren desde hace unos meses este robo", aseguran los choferes.

Lo que les interesa es que estas barras metálicas pesan enteras entre 2 y 3 kilos y por debajo del plástico visible, son de aluminio y por tanto, sirven para reventa.

Las roban así: cuando el semáforo se pone rojo, entonces, se ataca al colectivo -en general son chicos de hasta 15 años- con adoquines en mano y a golpes logran desprender las barras de su ubicación.

"No los vemos porque están por debajo de la luneta, sólo nos damos cuenta por el ruido que hacen cuando la están llevando. No podemos hacer mucho, en general, son chicos y lo hacen rápido. El miedo que tenemos es de lastimarlos cuando arrancamos porque, al no verlos, es un peligro. Por otra parte, no podemos abandonar el colectivo", explicó un chofer.

El riesgo tiene que ver también con lo que los mismos choferes deben enfrentar: los maleantes son menores de edad, portan piedras y andan en grupos.

Es así que en lo que va del año, de las 58 unidades sólo de TARSA que circulan por el lugar, 20 fueron asaltadas y varias veces. El seguro no cubre este daño.

"Nos cansamos de reponer las baguetas. Ahora, lo que estamos haciendo es un reemplazo por barras de goma sin aluminio. Pero no son lo mismo, ante un roce, se parten".

Otros robos insólitos
Otras piezas víctimas del hurto son las tapas del motor. "Le pegan una patada y se llevan la reja. Esto nos pasó muchísimas veces, por eso, se ven colectivos con tapas de distinto tipo", relataron. (Ver galería de fotos)

El peor de los casos -aquí, los autores no fueron jóvenes- es "cuando se suben, amenazan al chofer y lo desvían de recorrido para llevarse el dinero de la máquina expendedora". La abren con zunchos ya que en general "suben con herramientas".

Este tipo de robo, "ya nos pasó muchas veces, tenemos hechas denuncias. Es más el susto y el daño que le hacen a la máquina que lo que pueden llevarse, que según el tramo son 50, 100, 200 pesos".

Al problema de la inseguridad en general que los colectivos deben afrontar, se suman estos daños que implican fuertes erogaciones y que nada ayudan ante las dificultades económicas de las líneas que se quejan de un precio de boleto congelado.

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