Mundodomingo 07 de octubre 2007

Escándalo sacude a la policía de Puerto Rico

El Departamento de Justicia local recomendó desechar 51 procesos. Es que durante años, los agentes incautaron drogas en redadas y luego las habrían "sembrado" como falsas evidencias para acusar a decenas de personas

El FBI detuvo a 10 agentes a mediados de este año, dentro de uno de los peores casos de corrupción policial que se hayan visto en Puerto Rico.
 
El impacto del escándalo quedó de manifiesto esta semana, cuando el Departamento de Justicia local recomendó desechar los procesos de 51 personas acusadas de delitos de drogas en la ciudad occidental de Mayagüez.
 
La unidad policial en Mayagüez se aprovechó de residentes de proyectos de vivienda cerca de su distrito, consideró Luis Fraticelli, el principal funcionario del FBI en Puerto Rico.
 
"Ellos se acercaban y si no les agradaba el aspecto de algún chico o por cualquier otra razón, podían decidir sembrarle las drogas", dijo Fraticelli.
 
Los agentes han dicho que son inocentes, pero la fuerza policial de la isla, de 8.000 miembros, ha sido objeto de acusaciones de corrupción.
 
Fraticelli destacó que hubo casi 50 acusaciones federales de policías, el año pasado.
 
Apenas el mes pasado, cinco agentes de una unidad policial de San Juan fueron acusados de proteger a narcotraficantes.
 
Cuatro miembros de una unidad antinarcóticos en la población de Arecibo, en el norte, fueron detenidos por el FBI, supuestamente tras colocar evidencias falsas.
 
En un episodio grabado en video y difundido por la internet y la TV local, un agente mató a tiros a un sujeto desarmado que yacía en el suelo. Otro policía presuntamente mató a tiros a su propio supervisor dentro de un cuartel.
 
Ambos casos han derivado en cargos de homicidio imputados a los agentes.
 
El gobernador de Puerto Rico y el jefe de la policía anunciaron recientemente un plan de 14 millones de dólares para reforzar las investigaciones sobre antecedentes de los argentes, así como para aplicarles análisis de consumo de drogas y mejorar su entrenamiento.
 
Pero algunos residentes del complejo de Candelaria, un conjunto de edificios de concreto en Mayagüez, donde se presentan altos índices de consumo de drogas, consideran que la medida llegó demasiado tarde para mejorar la deteriorada confianza.
 
En un muro que delimita una cancha de basquetbol una pintura muestra a una niña que huye de un agente armado con un garrote, junto con el texto: "Ser pobre no es un crimen".
 
El caso de Virgen Carrasquillo
Con una cámara de video, Virgen Carrasquillo trata de sorprender a los policías cuando detienen a sospechosos por posesión de drogas durante redadas diurnas.
 
Los agentes solían detenerla en su motocicleta y la amenazaban por grabar las imágenes, relató.
 
Unos días después de que presentó una demanda por hostigamiento, en junio, la policía llegó a su casa con una orden de allanamiento.
 
Después de desordenar el apartamento, citaron ante las autoridades a su marido, por poseer cocaína, que según la mujer, le fue colocada como evidencia falsa.
 
"Eran sólo mentiras", dijo Carrasquillo, profesora de danza, de 30 años, quien usa adornos insertados en perforaciones en el labio y la ceja.
 
Su marido, Xuan Carravallo, de 32 años, fue liberado bajo fianza y volvió a su trabajo, vendiendo agua embotellada al pie de un semáforo, frente al complejo.
 
Su caso figura entre 51 que según el Departamento de Justicia de la isla deben ser desechados.
 
De acuerdo con la acusación del jurado federal investigador, presentada en agosto, la policía fabricó casos que involucraron a gente al parecer inocente durante tres años.
 
Los agentes enfrentan sentencias de entre 10 años de prisión y cadena perpetua. Fraticelli dijo que los agentes no buscaban dinero, pero no dio detalles sobre los posibles móviles.
 
Los fiscales revisan decenas de casos que fueron ya a juicio, aunque el secretario de Justicia, Roberto Sánchez Ramos, dijo que pocas personas o ninguna fueron sentenciadas a prisión con las evidencias presentadas por los agentes de Mayagüez.

AP