Saludablesábado 26 de agosto 2006

La gimnasia para hacer después de un infarto

La actividad física puede ayudar a un paciente cardíaco a reducir hasta en un 30% la posibilidad de sufrir otro evento coronario. Dos especialistas detallaron a Infobae.com qué ejercicios son recomendables y cómo debe planificarse la vuelta al deporte

Centenares de estudios clínicos demostraron, con el avance de la ciencia médica, que el ejercicio físico tiene múltiples beneficios. El más importante es, tal vez, la prevención de enfermedades cardiovasculares, hoy tan de moda y responsable de la primera causa de muerte en la Argentina.

Menos se ha dicho sobre la vida del cardíaco, es decir, de la persona que ya sufrió un evento coronario -como un infarto, una trombosis, una angina de pecho-, y las virtudes del ejercicio.

Así como hay fases o ejercicios específicos para las embarazadas, hay etapas para los cardiacos, que también pueden retomar el deporte.

"Hay consensos internacionales que marcan las pautas de la rehabilitación, que en general son tres meses o pueden extenderse, depende de la patología del paciente", señala Eduardo Esteban, cardiólogo especialista en prevención primaria. Asimismo, Esteban dirige la Clínica Reforzo Membrives, donde un equipo médico trata a los pacientes que han sufrido uno o más eventos cardiovasculares.

"Está demostrado que el ejercicio reduce entre un 25% y 30% la posibilidad de tener un segundo infarto en los primeros 6 meses", indica Oscar Mendoza, cardiólogo y deportólogo del Instituto Cardiovascular Buenos Aires.

Según indican los especialistas, cuando un paciente es impulsado a realizar ejercicio físico, debe hacerse primero una prueba de esfuerzo físico.

Según explica Esteban, se somete al paciente a un ejercicio controlado con un cardiólogo, que monitorea la presión y el funcionamiento del corazón del cardiaco. El paciente hace un ejercicio en una banda o bicicleta y luego se les controla -con un electrocardiograma y un tensiómetro- su tensión arterial y el ritmo cardíaco.

De acuerdo al resultado el cardiólogo evalúa la aptitud para el ejercicio y qué tipo de ejercicio podrá realizar esa persona.

"A pacientes de alto riesgo hay que tratarles primero los factores de riesgo, como el colesterol alto, la diabetes, la hipertensión. Los agudos generalmente van directo a una intervención o un tratamiento más complejo y se evita el esfuerzo físico en una primera instancia", aclara el especialista.

"Si, por ejemplo, el paciente tuvo angioplastia, o se le aplicó el stent y está asintomático, se le hace la prueba", explica.

Pasada la prueba, las personas están en condiciones de empezar con un plan de entrenamiento.

En cuanto a la frecuencia de la actividad, Mendoza apunta a realizarlo con una frecuencia de cinco a siete días a la semana. "No sirve el gladiador de fin de semana", grafica, refiriéndose a los deportistas que no hacen actividad y el fin de semana juegan un partido de tenis single de dos horas.

En el ICBA les enseñan a tomarse la frecuencia cardíaca y medir su frecuencia máxima, para que no se pasen y pongan en riesgo su salud. Al iniciar la rehabilitación se los evalúa físicamente, se les prueba la capacidad aeróbica y un test de esfuerzo.

También se tienen en cuenta si los pacientes están tomando medicación o no.
"Muchos betabloqueantes y otros fármacos generan frecuencias cardiacas bajas pero los pacientes se sienten muy cansados. Les enseñamos a medirse con la escala Borg, (una escala del uno al diez de tolerancia) donde pueden saber si están efectuando correctamente el ejericio.

"Al gimnasio de rehabilitación vienen tres días a la semana y se los impulsa a hacer también ejercicios el fin de semana. Si esa persona tuvo un evento coronario importante debe estar bajo control y luego un seguimiento periódico para evaluar los riesgos", apunta.

Por su parte, en la Clínica Reforzo Membrives se hace hincapié en un trabajo interdisciplinario.

"Todos los pacientes que tienen factores de riesgo los mandamos a rehabilitación cardiovascular. Son ejercicios controlados por un equipo médico y en general con deportes no competitivos, como el tenis fútbol. También -señala Esteban- a trabajar con eutonía, porque cometen transgresiones a las indicaciones médicas. Tienen trastornos de reconocimiento corporal y con un equipo especializado se los trata"

Qué deportes puede hacer un cardíaco

"Hay deportes recomendados, en general, actividades aeróbicas como natación, caminata, cinta, bicicleta; incluso es útil el tenis en dobles. No sirve el golf, porque para mucho", opina Esteban, que también es Miembro del Comité Científico de la Sociedad Argentina de Cardiología.

El experto señala que si se trabaja la fuerza debe ser con un control médico.

Esteban sostiene que la línea general es realizar una actividad que insuma de unos 120 a 150 minutos por semana. Baja el colesterol, mejora el rendimiento cardiovascular, baja tambien la resistencia de insulina, todos factores de riesgo.

En el ICBA los pacientes hacen bicicleta, cinta y luego una clase grupal con un profesor donde trabajan la fuerza, la flexibilidad y la coordinación motora
En cuanto a la intensidad, Mendoza asegura que se puede incrementar después de quinta semana. "En un paciente que empieza el ejercicio y cumple metódicamente la actividad, comienza a sentir mejorías a las cinco o seis semanas. Ahí el médico evalúa aumentar la intensidad"