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(NA) -- El cantante Andrés Calamaro fue absuelto ayer por la Justicia federal de La Plata en una causa por presunta "apología del delito" que se había iniciado en 1994.

El tribunal tomó la resolución ante el pronunciamiento en tal sentido del fiscal, quien además le pidió disculpas al músico por haberlo sometido a juicio.

Tras escuchar la absolución, Calamaro agradeció y dijo que "hay que seguir luchando", aunque instó a los chicos a no drogarse.

Calamaro, quien integró entre otros el grupo "Los Abuelos de la Nada" y "Los Rodríguez", fue asistido legalmente por el abogado Albino Stefanuolo.

La causa se inició el 19 de noviembre de 1994, tras un festival de rock auspiciado por la Intendencia municipal de La Plata.

El músico fue requerido por el Tribunal que lo juzga para que ratificara algunos datos personales, pero cuando se le preguntó si iba a prestar declaración, Calamaro se negó a hacerlo y se remitió a su primer testimonio en la causa.

Luego de finalizar el juicio y escuchar la sentencia absolutoria, la jueza se acercó hasta el músico y lo saludó afectuosamente, al igual que los demás magistrados y el fiscal que pidió que no sea condenado.

La causa se remite a un episodio ocurrido hace más de diez años, cuando, en un recital ofrecido en esta ciudad, el cantante dijo que era una linda noche para fumarse "un porrito" (un cigarrillo de marihuana).

Apoyado por decenas de fans de todas las edades que se acercaron hasta los Tribunales para demostrarle su apoyo, Calamaro llegó a bordo de una camioneta y saludó a los presentes.

Desde que bajó del vehículo hasta que pudo ingresar al edificio, numerosos seguidores se le acercaron para al menos tocarlo.

El hecho que derivó en el procesamiento del músico ocurrió el 19 de noviembre de 1994, durante un festival de rock auspiciado por la Intendencia municipal de La Plata en el marco de los festejos del 112 aniversario de la fundación de la ciudad, al que asistieron más de 100 mil personas.

Durante aquel recital, Calamaro expresó: "Me estoy sintiendo tan a gusto que me fumaría un porrito. No me digan que en cien mil personas no hay algún habilitante...".

El juicio se desarrolló en una sola audiencia, con la presencia de Calamaro, ante el Tribunal Oral número 1, en el edificio de la Justicia Federal, ubicado en la calle 8 entre 50 y 51.

En coincidencia con el día del juicio fueron programados los conciertos en el Luna Park que marcan el regreso del músico a la escena porteña tras varios años de alejamiento.

Para llegar a la instancia judicial de ayer  medió un pronunciamiento de la Cámara Federal que, por mayoría de sus integrantes, decidió que el rockero fuera a juicio por haber violado -según la acusación- el artículo 12 de la Ley de Estupefacientes.

Esa norma prevé penas de dos a seis años de prisión para quien "preconizare o difundiere públicamente el uso de drogas o indujere a otros a consumir".

Las presentaciones judiciales correspondieron a varios padres de jóvenes que habían asistido al recital e incluso el entonces subsecretario de Seguridad bonaerense, Alejandro Granillo Fernández, radicó una denuncia en contra de la actitud del músico por presunta apología al consumo de droga.

Esa presentación se efectuó ante el juez federal Manuel Blanco, quien en febrero de 1996 dictó el sobreseimiento de Calamaro.

Blanco consideró que el músico usó esa frase para "calmar los ánimos" ya que durante la actuación de la banda anterior, un grupo de jóvenes había comenzado a protagonizar disturbios y a arrojar "botellazos".

El sobreseimiento fue apelado por la fiscalía ante la Cámara Federal de La Plata, quien finalmente dictó el auto de procesamiento del músico.