Infobaedomingo 26 de septiembre 2004

El papel del BCE según la Constitución

La Constitución Europea recientemente aprobada por los jefes de Gobierno de la Unión Europea (UE) marca, según lo señalan los observadores calificados como el Banco Central Europeo (BCE), un hito fundamental en el proceso de integración. Precisamente, uno de los capítulos relevantes es el que se refiere al papel del BCE, en el que la Constitución ha sido un elemento fundamental para el mejor funcionamiento de la Unión Monetaria Europea.

En primer lugar, porque al establecer un mecanismo más simple y transparente en la toma de decisiones se logra un mejor funcionamiento institucional. En segundo lugar, porque al ratificar los poderes y objetivos de la Unión Monetaria otorgadas por el Tratado de Maastricht, éstos adquieren carácter constitucional. La política monetaria queda incluida, entonces, entre las áreas en las que la UE tiene exclusiva competencia.

Respecto del BCE, hay tres puntos que sus autoridades señalan como aporte fundamental a su labor como banco central de la UE:
1) El reconocimiento de la personería legal lo pone en pie de igualdad legal frente a los otros organismos de gobierno de la Unión (el Consejo Europeo, el Parlamento Europeo, la Corte de Justicia de la Unión Europea, el Consejo de Ministros y la Comisión Europea).

2) Se mantiene como su objetivo prioritario lograr la estabilidad de precios.
3) La independencia para fijar su política monetaria en función del objetivo prioritario establecido.

Debate previo
Vale destacar que la ratificación de estas características mereció un debate interno. En la determinación del objetivo prioritario fue donde se dieron dos interrogantes que fueron intensamente debatidos: 1) si no sería deseable poner en un pie de igualdad con el objetivo de la estabilidad de precios el de promover un crecimiento sostenible y elevados niveles de empleo; 2) si el objetivo de la estabilidad de precios debería ser no sólo el objetivo del BCE sino también de todos los Estados miembros y la UE.

La gran mayoría rechazo la posibilidad señalada en el primer interrogante, ante el criterio de que la estabilidad de precios es la mejor contribución que puede hacer la política monetaria para alcanzar los demás objetivos económicos. Esta aumenta la confianza en el largo plazo sobre el euro, lo que se traslada en menores tasas de interés a mediano y largo plazo, y facilita el proceso de inversión y, por lo tanto, de crecimiento económico y generación de empleo.

Quedó establecido, entonces, como objetivo prioritario el de la estabilidad de precios. Al hacerlo quedo también establecido que el BCE debe sostener la política económica general de la Comunidad, incluyendo el crecimiento y el empleo, pero siempre y cuando esto no perjudique el objetivo fundamental de la estabilidad de precios.

Cabe recordar, que entre los veinticinco miembros que deben ratificar esta Constitución, los niveles de desempleo son elevados y la disparidad entre el nivel de ingreso por habitante entre los nuevos Estados miembros y los mas antiguos es muy elevada.

Pero los constituyentes han deseado dejar bien en claro qué esperan de sus autoridades y política monetarias, reafirmando que los demás objetivos económicos se irán logrando en la medida en que se avance con las aún demoradas reformas estructurales orientadas a lograr mercados de trabajo, de bienes y servicios y financieros más flexibles. Toda una lección para tener en cuenta.