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Mundodomingo 22 de agosto 2004

Matrimonio de físicoculturistas derriba mitos en Chile

Dedicados las veinticuatro horas del día a esculpir sus cuerpos, esta musculosa pareja de trasandinos dicen que se sintieron discriminados por su aspecto. Derriban, además, los mitos existentes sobre relaciones sexuales entre ellos

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Él come diez veces por día, un total de diez mil calorías, y ella cinco mil. Jamás se duermen antes de las cuatro de la mañana y tienen dos perras doberman. Están juntos desde la primera vez que se vieron.

En la puerta del departamento cuelga un letrero con este mensaje: “Esta es la casa de la familia musculosa. Es una familia como tantas otras, pero es musculosa. Cuando entres en ella, intenta ser positivo, libérate de tus prejuicios, respeta nuestros credos y estilo de vida, y por sobre todo valóranos por lo que somos, una familia. Lo de musculosa es sólo un detalle. Nosotros, como deportistas que somos, apreciamos toda la vibra positiva que nos puedas entregar. Ahora, si lo que entregas es negativo, tendrás que conocer el aspecto musculoso”.

Christian Lobarede y Elia Nahuelhual aún recuerdan lo que le ocurrió a él en 1998, cuando iba a viajar a competir a los Juegos ecuatorianos Odesur. “El Comité Olímpico de Chile me había ofrecido un pasaje a Ecuador y lo fue a buscar mi mamá, porque yo estaba en Miami. Pero entonces el vicepresidente del organismo en esa época le dijo a ella que finalmente no me lo iban a dar, porque los fisicoculturistas eran muy resistidos. ‘Es que se les ve el pene chico’: ¡ésa fue su explicación!”, asegura Christina.

Entonces, explica: "Se ve chico por una cosa lógica: porque el resto del cuerpo se agranda. Cuando yo comencé a hacer fisicoculturismo, mi brazo medía 27 centímetros y ahora mide 54. ¿Te imaginas si mi pene hubiera crecido en la misma proporción?"

Christian Lobarede vivió cuatro años en Estados Unidos, se hizo amigo del famoso luchador La Roca, compartió máquinas con Jean Claude van Damme y hasta le dio unos consejos al actor John Cusack, que entrenaba en el mismo gimnasio.

En 2001, después del atentado a las Torres, sus hijos de su primer matrimonio le pidieron que se volviera. Vino por algunas semanas, pero entonces conoció a Elia Nahuelhual, también llamada Samy, y fue amor a primera vista. “Nos vimos una vez, a la pasada. Un mes después volvimos a encontrarnos, un día sábado, y al martes siguiente ya estábamos viviendo juntos. Yo dejé un departamento armado en Los Angeles y sólo he vuelto para allá para no perder la residencia”, contó a un diario chileno.

Consultados sobre los esteroides y la esterilidad, Christian dijo que el uso de esteroides en forma continuada y regular sí disminuye la cantidad de espermas y si se abusa, se puede perder la capacidad de fecundar, aunque es transitorio con un tratamiento.

Lobarede se entusiasma con el tema y asegura que tampoco hay relación entre su disciplina y la impotencia sexual, afirma el diario. Explica que el consumo de esteroides exacerba la libido y que el entrenamiento con pesas eleva la producción de testosterona.

“Así que uno está lejos de ser impotente”, bromea, mientras Samy lo respalda: “Como sea, a mí me costaría mucho tener una relación con alguien que no fuera fisicoculturista, porque los demás hombres piensan que una debe ser una máquina en la cama y temen que los pueda avergonzar”.